“Acá también hay carpinchos”: un nieto de Gesell avanza con un barrio de lujo en los médanos de Claromecó

septiembre 11, 2021 | Sexta Sección, Tapa

Carpinchos en altos de dunamar

Un empresario inmobiliario, nieto de Ernesto Gesell, quien junto a su hermano Carlos fundó Villa Gesell, avanza sin autorización provincial con la construcción de “Altos de Dunamar”, un barrio parque de lujo de 242 hectáreas que afecta la primera línea de médanos de Claromecó.

Este no es su primer emprendimiento polémico en la zona. A pesar del rechazo de los pobladores locales, cuenta con el apoyo del intendente Carlos Sánchez, conductor del “Movimiento Vecinal” que gobierna el partido de Tres Arroyos desde 1995.


Por: Martín Mazzoleni

“Acá también está lleno de carpinchos”, aseguró a Todo Provincial Verónica García, vecina de Claromecó y abogada especializada en derecho ambiental que viene denunciando el avance de esta urbanización que ya puso a la venta lotes desde  70 mil dólares.

La empresa a cargo del emprendimiento es Dunamar SA, y su presidente es Alejandro Burgauer que junto a sus hermanos tiene más de 1000 hectáreas en Claromecó heredadas de su abuelo Ernesto Gesell quien fundó la localidad de Dunamar luego de pelearse con su hermano Carlos, creador de Villa Gesell.

“Altos de Dunamar” es un desprendimiento de un primer proyecto de urbanización aún más ambicioso impulsado por el propio intendente Carlos Sánchez en 2009 a través de su secretario de Obras Públicas, Eduardo Groenenberg quien, al mismo tiempo, había tenido una participación en la sociedad liderada por Burgauer, con una clara incompatibilidad de funciones.

Proyecto municipal declarado inconstitucional

“El primer proyecto fue presentado por el municipio y abarcaba a todo el primer cordón de médanos de Claromecó, era una locura y fue declarado inconstitucional por la justica a pedido de la ONG local GAPTA”, explicó García.

En forma contradictoria, en 2007, mediante la ordenanza 5695 el mismo municipio de Tres Arroyos había adherido al decreto provincial 3202/06 que es específico para el ordenamiento urbano de los municipios costeros. El mismo establece que los médanos de la primera cadena “no podrán ser removidos, forestados, ni recibir construcciones o instalaciones complementarias, con excepción de los servicios de apoyo de las áreas balnearias”.

“Era ridículo, querían urbanizar a toda la cadena de médanos y declarar como paisaje protegido al bosque exótico de pinos que no tienen nada de natural. El municipio tenía un empresario inmobiliario como secretario de Obras Públicas (Groenenberg) que impulsó negocio personal desde el Estado”, apuntó.


“Altos de Dunamar” sigue avanzando a pesar de todo

Aunque ese escandaloso proyecto se cayó por su propio peso, siguió avanzando una iniciativa para urbanizar 242 hectáreas en tres etapas. Si bien “Altos de Dunamar” plantea un retiro de 300 metros, García asegura que la urbanización “afectaría a la línea de médanos protegida por ley”. Del mismo modo lo entendió el Organismo Provincial para el Desarrollo Sustentable (OPDS) que emitió cinco dictámenes contrarios al emprendimiento.

Sin embargo, Burgauer y sus socios siguen avanzando con la forestación de los médanos, la apertura de calle y otras obras civiles, incluso sobre tierras públicas.

“La forestación es muy grave porque la fijación de médanos afecta la filtración de agua y además agrava la erosión costera porque se interrumpe el ciclo natural de la arena. Además los médanos son el filtro natural para el agua potable dulce. Por eso, las urbanizaciones deben estar detrás de la cadena de médanos”, expresó la abogada especializada en derecho ambiental. En el último tiempo, la falta de arena comenzó a ser cada vez más evidente en Claromecó.

Sobre los dictámenes contrarios del OPDS, García comentó: “Nos enteramos de su existencia en 2017. “Establecen que no se debían forestar los médanos, que el estudio de impacto ambiental debería ser regional y no sólo sobre esas 242 hectáreas, que no estaban dadas las condiciones para la protección del acuífero y que no se cumplían otras cuestiones como el cableado subterráneo y el servicio de cloacas. Lo más fuerte es que estableció que no cumplía con la protección de la cadena de médanos”, remarcó.



En febrero de 2020, el municipio convocó a una audiencia pública que según la abogada resultó totalmente inválida ya que “no se garantizó el acceso a la información de los vecinos” y se realizó en Tres Arroyos, a unos 70 kilómetros de Claromecó, en medio de la temporada de verano cuando los vecinos de la localidad balnearia “están trabajando a pleno”.

Luego, el municipio emitió una declaración ambiental favorable que también sería inválida. “Si bien la declaración de impacto ambiental depende del municipio, la Provincia luego la debe ratificar por considerarse una zona frágil y estratégica. Con estas resoluciones del OPDS sería imposible que Provincia autorice el proyecto”, advirtió García.

Otro escollo que enfrenta la urbanización es que también requiere la aprobación por parte del Concejo Deliberante de la rezonificación de la tierra para que pasen de ser consideradas rurales a urbanas. En estos momentos, el vecinalismo de Sánchez no tiene mayoría propia y los bloques del Frente de Todos y Cambiemos ya expresaron que rechazarán el proyecto.

Haciendo caso omiso al contexto legal desfavorable, Dunamar SA continúa vendiendo lotes para su barrio parque de lujo desde 70 mil dólares. Según pudo averiguar este portal, la empresa ofrecería a los compradores garantías de una escrituración próxima que luego no puede cumplir. Por este motivo, varios ya habrían exigido la devolución del dinero.

“Una de las propuestas fue que se corriese al menos 200 metros más para salvar la primera cadena de médanos pero Burgauer se opone. Lamentablemente ya hay médanos gigantescos completamente forestados”, advirtió.


El antecedente de Los Troncos

La misma empresa tiene como antecedente la construcción de Los Troncos “el barrio más joven de Dunamar”. El mismo cuenta con 80 parcelas que se extienden en 7 hectáreas ubicadas a la vera del Arroyo Claromecó y frente al mar.

“La aprobación de Los Troncos también fue muy irregular. El proyecto contemplaba que estaban prohibidos los pozos de agua individuales pero actualmente hay pozos en casi todas las casas.  Nunca se controló nada”, apuntó Verónica García.

Y agregó: “El peligro es que en esa franja de médanos el acuífero de agua dulce y el de agua salada están muy juntos. Si no se controla el consumo de agua dulce, esos acuíferos se pinchan y te quedas sin agua dulce”.

La vecina de Claromecó cuestionó que en la localidad se avance con estas “urbanizaciones no inclusivas” sobre áreas que deberían protegerse. “Hay estudios que indican que el pueblo debería crecer hacía el lado de Tres Arroyos o hacia el vivero, pero no hacia Dunamar”, explicó.

 

 

 

 

 

 

 

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