El municipio de Baradero avanza con obras de drenaje, planificación y un sistema de bombeo ante el posible impacto del fenómeno “El Niño”. “Quizás todo esto no sea utilizado, pero igual debemos prepararnos”, aseguró el subsecretario de Seguridad, Gabriel Fontanari, en diálogo con Todo Provincial STREAM.
Mientras crece la preocupación por el posible impacto de un fenómeno de “El Niño” de intensidad excepcional, el municipio de Baradero puso en marcha un amplio plan preventivo para enfrentar una eventual crecida del río Paraná y lluvias extraordinarias.
“Nos estamos preparando para lo peor, aunque luego no suceda y esperemos que así sea”, resumió el subsecretario de Seguridad de Baradero, Gabriel Fontanari.
El funcionario explicó que la ciudad tiene una relación directa con el comportamiento del Paraná debido a que el Río Baradero, uno de sus brazos, atraviesa el distrito.
“Cualquier repunte o pico del nivel del río nos repercute. Si bien la población isleña no es muy grande, la zona está muy enfocada a la ganadería y hay una importante cantidad de cabezas de ganado lo que es un problema. Del lado continental también hay clubes y empresas sobre la costa con los que ya estamos trabajando”, señaló.
Fontanari advirtió además que la combinación entre la bajante y la pleamar del Río de la Plata puede agravar la situación.
“La pleamar hace de freno al agua que baja del río y eso puede hacer que rápidamente lleguemos a niveles de alerta”, explicó.
El antecedente de las grandes inundaciones de 1983, 1997 y 2015, todas vinculadas a episodios intensos de El Niño, llevó al municipio a iniciar la planificación con varios meses de anticipación.
“Hoy tenemos muchas más herramientas, más información y planificación que en aquellos años. Después de aquellas inundaciones se construyeron terraplenes y además hace dos años se elevó la cota de la Costanera Sur con obras de pavimentación que también ayudarán a contener una posible crecida”, destacó.
Un plan integral para enfrentar a “El Niño”
El operativo comenzó en mayo con reuniones entre todas las áreas municipales y capacitaciones sobre el Sistema de Alerta Temprana.
“Primero capacitamos a todos los funcionarios, incluido el intendente, para que todos hablemos el mismo lenguaje frente a una emergencia. Después nos reunimos con clubes e instituciones porque cumplen un rol fundamental dentro del esquema de trabajo”, explicó y agregó: «Luego comenzó la etapa técnica junto al área de Obras Públicas».
“Se empezó a trabajar cuenca por cuenca para analizar cómo es el escurrimiento del agua. Estamos planificando zanjones profundos desde las zonas más alejadas hacia el casco urbano para facilitar el drenaje”, detalló.
Según indicó, la prioridad es garantizar que el agua de lluvia pueda desplazarse sin obstáculos.
“Si el agua fluye y corre, Baradero no tendrá problemas en el casco urbano. Sabemos que hasta 60 milímetros de lluvia en una hora generan anegamientos puntuales. A partir de ese nivel se activa el plan de emergencia y el comando de incidentes”, explicó.
El desafío de bombear el agua si el río crece
Uno de los principales riesgos que analiza el municipio es la posibilidad de que una fuerte crecida del Paraná obligue a cerrar los desagües pluviales para impedir el ingreso del agua del río.
“Baradero está sobre una barranca, unos 20 metros por encima del río. El problema no es que el río entre a la ciudad, sino que no podamos sacar hacia el río el agua de lluvia. En ese escenario habrá que bombearla y en eso estamos trabajando”, afirmó.
Para ello se proyecta la instalación de estaciones de bombeo y la construcción de cuencos de retención.
“Habrá que levantar unas veinte alcantarillas aproximadamente un metro en la zona costera para evitar que funcionen como vasos comunicantes entre el río y la ciudad. También estamos definiendo dónde se ubicarán las bombas y los cuencos de bombeo”, indicó.
Esperan un informe clave del INTA
El funcionario anticipó que esta semana especialistas del INTA, entre ellos el reconocido hidrólogo Juan Borús, llegarán a Baradero para elaborar una proyección específica sobre la evolución del río.
“Va a ser un día bisagra porque vamos a realizar una perspectiva hidrológica con uno de los mayores especialistas del país. Esa información nos permitirá ajustar toda la planificación”, sostuvo.
Además recordó que la evolución del Paraná ofrece cierto margen para anticiparse.
“Sabemos que desde que se produce el pico de agua río arriba tenemos alrededor de 30 días hasta que llegue a Baradero. Eso nos permite ir leyendo cómo evoluciona la situación y prepararnos”, explicó.
Mientras tanto, Desarrollo Humano ya relevó a las familias que viven en la costa para conocer con anticipación dónde podrían ser alojadas en caso de evacuación.
“Quizás todo este trabajo finalmente no haga falta utilizarlo, pero tenemos la obligación de estar preparados. Hoy nos estamos preparando para el peor escenario posible”, concluyó.