La cuarentena complica la descolada de la cebolla: “Hay producción que va a quedar en el campo”

A pesar de que el aislamiento social, preventivo y obligatorio excluye a los trabajadores vinculadas a las actividades agrícolas en el sudoeste bonaerense hay restricciones que complican el descolado de la cebolla que consiste en el corte de las hojas y raíces en el campo.

En diálogo con TODO PROVINCIAL, Laura Vázquez, trabajadora cebollera e integrante de la rama rural del Movimiento de Trabajadores Excluidos, aseguró: “Estamos en plena descolada de la cebolla. Aunque la agricultura tiene permiso para continuar trabajando bajó la cantidad de personas que puede llevar un cuadrillero por micro. La carga que se hacía en un día ahora lleva dos o tres”.

“Hay trabajadores haciendo la descolada pero un colectivo que antes llevaba 30 personas ahora lleva 14. Además el permiso para transitar es complejo y hay gente que no está pudiendo salir porque no las pueden llevar”, remarcó.

“En Villarino se respetan los requisitos que se solicitan a nivel nacional pero para pasar a Patagones está muy complicado. No están claros los requisitos, piden una cosa y al otro día piden otra. No coinciden”, aseguró Vázquez.

La descolada dura varios meses. Comienza en febrero con las tempranas y se extiende hasta agosto. “La cebolla tiene un tiempo para la cosecha, si no arrancas a tiempo se quema con el sol y se pone fea”, explicó la integrante del MTE Rural.

El sur de la Provincia de Buenos Aires acapara más del 50% de la producción nacional de cebolla y más del 80% de las exportaciones.

“Esta es nuestra temporada y los compañeros están habilitados para trabajar. No puede ser que las autoridades no se pongan de acuerdo para pedir los mismos requisitos y que te quiten el vehículo a pesar de cumplir las reglas”, demandó.

“En esta temporada tenemos en su mayoría gente local y un 30% de afuera. En las anteriores temporadas venían más trabajadores de otros puntos del país. Por la cuarentena hay menos personas trabajando en el campo”, explicó la trabajadora cebollera.

“Los que tienen la posibilidad de tratar la cebolla la pueden hacer aguantar hasta agosto, pero son los más grandes. Los chacareros no tienen esa posibilidad y necesitan venderla rápido. Hay cebolla con pico de agua y que se está poniendo fea”, advirtió.

“La cebolla viene muy linda pero el problema es que tampoco están llegando los camiones para comercializarla. Si siguen las restricciones como ahora se va a complicar”, concluyó.

 

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