Mar del Plata despide a “el ermitaño de Cabo Corrientes”, un emblemático linyera que vivía junto al mar, rodeado de gatos

Su identidad sigue siendo una incógnita. Conocido como “Gustavo”, este hombre de unos 60 años que vivía desde hacía siete entre las rocas de Cabo Corrientes. Se refugiaba con unas lonas entre las rocas y vivía con más de 20 gatos. Una vecina lo encontró sin vida cuando fue a llevarle un plato de comida.

Según informó el diario La Capital, “el ermitaño” era un hombre amable que se prestaba a conversar con quienes se acercaban sobre cuestiones místicas y también sobre sus gatos.

El verano pasado, luego de una publicación en Facebook, muchas personas le acercaron alimentos pero Gustavo consideró que era demasiado ya que sólo quería tener lo estrictamente necesario para sobrevivir.

La elección de Gustavo de vivir aislado generó distintas versiones acerca de su origen, aunque se sospecha que fue un vecino marplatense de toda la vida.

En un nota publicada por Infobae el pasado verano, el linyera contó que decidió buscarse una “guarida” junto al mar porque en sociedad “sentía agresiones de todos lados”. En una oportunidad también tuvo un altercado con pescadores.“Para mí un gato es igual que a un pez, y enganchar a un gato con un anzuelo es lo más cobarde que puede hacer el ser humano. No vale la pena contar esas cosas porque cuando uno lo hace vuelve a vivir esos momentos y se llena de mala energía”, recordó en esa entrevista.

Alrededor de él se había tejido un mito que aseguraba que el hombre había sufrido la muerte de un hijo en el mar y que por eso se había instalado ahí. Sin embargo, esa versión nunca pudo ser corroborada.

“Sólo tenía dos colchones viejos, baldes y enseres indispensables. Una radio portátil era su único “suntuario”, pero sólo la empleaba para escuchar dos programas “La Voz de la Noche, con Mariló López Garrido, en Radio Continental, y meditaciones metafísicas de Saint Germain que pasan a en la 89.5”, informó el sitio web de La Capital.

Este domingo, una vecina de la zona preocupada porque hacía varios días que no lo veía decidió llevarle un plato de comida pero lo encontró muerto. Ahora, el municipio analiza qué hacer con los más de 20 gatos que alimentaba el hombre.

La dirección de Zoonosis ya entregó los gatos más pequeños a grupos de proteccionista y ahora busca rescatar a los demás para vacunarlos, castrarlos y darlos en adopción.

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