Con allanamientos masivos buscan desbaratar a las bandas colombianas de los préstamos “gota a gota”

Este miércoles, la Policía Federal realizó allanamientos en distintos puntos del país en el marco de una investigación de una banda de usureros que realiza préstamos “gota a gota”, una modalidad traída desde Colombia que se extendió en los últimos años. En Buenos Aires hubo varios operativos en Bahía Blanca.

Al menos cinco allanamientos se realizaron en Bahía, en viviendas ubicadas Brickman al 1.600, Catamarca al 1.300 y Venezuela al 1.000, entre otros. Además, trascendió que detuvieron a tres personas.

Los préstamos “gota a gota” o por “goteo” son una modalidad que llegaron a Argentina y a otros países limítrofes desde Colombia. Los especialistas aseguran que el mecanismo fue ideado por los carteles de narcotráfico que usaban esta modalidad para blanquear dinero.

Detrás de estos prestamistas que llegan a cobrar intereses de un 10% diario se hallan financieras de dudosa reputación por donde circula dinero espurio.

La Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) y la Dirección Nacional de Investigaciones fueron los primeros organismos oficiales en alertar sobre las mafias que están detrás de estos préstamos.

Según la Procelac, los préstamos “gota a gota” son “una modalidad de usura que pone en riesgo no sólo el patrimonio de los eventuales damnificados, sino también la integridad física y hasta la propia vida en caso de incumplimiento”.

El potencial cliente recibe el dinero sin necesidad de presentar avales o garantías, prácticamente a sola firma y el capital es entregado rápidamente a personas que en general lo necesitan con urgencia. En general se usa como fachada la venta ambulante de muebles en cuotas.

La cancelación del préstamo se realiza a través de cuotas periódicas que pueden ser diarias, semanales o mensuales, por una tasa excesiva que, en algunos casos, quintuplica a la oficial.

En causas que están en trámite en la localidad bonaerense de Quilmes, en Córdoba y Corrientes, el cobro de las cuotas se realizó a través de los denominados “rompehuesos”, matones contratados por las organizaciones para castigar hasta llegar casi a matar.

La Procelac también hace hincapié en que “la persona que accede a este tipo de préstamos queda ‘atrapada’ en medio de un circuito usurero y, ante el incumplimiento, la organización despliega una metodología de cobro no exenta de violencia, que incluye hostigamientos, amenazas y hasta el uso de violencia física”.

“Ante la imposibilidad de cancelar el préstamo, la activa un mecanismo de coacción, es decir, el deudor debe ‘conseguir’ el ingreso de un nuevo cliente para poner fin a la cadena de hostigamiento de la que es víctima”, alertó el organismo.

Escribir un comentario

Ver todos los comentarios