El Lago Epecuén se tiñó de blanco y ofrece un paisaje que no se veía desde hacía 30 años

Se trata de un fenómeno que ocurre cuando se dan varias heladas consecutivas, lo que produce la cristalización de la sal disuelta en el agua. Toda la costa del lago donde se pueden apreciar las ruinas de la Villa Epecuén, en el partido de Adolfo Alsina.

Las orillas del Lago Epecuén se tiñeron de blanco pero no por la nieve, sino por la sal que se cristalizó y entrega un paisaje que no se daba desde hacía tres décadas.

Gastón Partarrieu, director del Museo “Dr. Adolfo Alsina”, explicó: “La laguna de Epecuén es una salina húmeda, con mucha cantidad de sales disueltas. Eso la diferencia de otras salinas que están siempre secas como Salinas Grandes”,

“Cuando la temperatura desciende de forma brusca, como suele suceder con las heladas a partir de junio y hasta agosto, el agua de la laguna  se enfría de golpe y esa sal se precipita hacia el fondo en forma de cristales que luego son arrastrados por el oleaje y el viento hasta la costa”, señaló.

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A partir de agosto o setiembre el sol y las lluvias comienzan a lavar las sales y a disolverla nuevamente en el agua”, explicó Partarrieu.

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El origen de la Villa Epecuén es la minería de este sulfato de sodio que generó trabajo en otras décadas. Sin embargo, este proceso químico no se daba hacía unos 30 años hasta que, en 2012, 2016 y días atrás, volvió a producirse.

“Había tanta agua dulce en la laguna por la inundación que el equilibrio se había roto por la mano del hombre. Esto es una pauta de que la laguna se está recuperando”, dijo el especialista.

 

 

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