“Mañana tiroteo”: las amenazas en escuelas llegaron al interior bonaerense, con casos registrados en Bahía Blanca y Olavarría, en el marco de un fenómeno que ya se replica en distintos puntos del país y que es investigado como un posible reto viral.
Uno de los episodios ocurrió en el colegio Don Bosco de Bahía Blanca, donde fue hallado un mensaje intimidatorio en el baño de varones del nivel secundario. La inscripción decía: “Mañana 17/4 tiroteo, no vengan”, lo que generó preocupación inmediata en la comunidad educativa.
Ante la gravedad del hecho, las autoridades activaron el protocolo de seguridad establecido por la Jefatura de Región y la Inspectoría Salesiana Argentina Sur, y confirmaron que se realizará la denuncia correspondiente por tratarse de un delito.
En paralelo, un caso similar se registró en Olavarría, donde también apareció una inscripción en el baño de varones de una escuela secundaria privada con un mensaje que promovía la violencia. Según se informó, directivos y docentes avanzan con el protocolo de actuación y organizarán una jornada reflexiva en el marco de la Educación Sexual Integral (ESI).
Un fenómeno que se replica y genera preocupación
Los casos de Bahía Blanca y Olavarría se suman a una seguidilla de amenazas detectadas en distintas jurisdicciones como La Plata, Ciudad de Buenos Aires, Tucumán, Mendoza, Córdoba, Neuquén y Tierra del Fuego.
En muchos de estos episodios, los mensajes repiten un mismo patrón: advertencias de tiroteos con fecha concreta escritas en baños escolares. Esta coincidencia refuerza la hipótesis de que se trate de un desafío viral difundido en redes sociales, más que de ataques planificados.
En La Plata, por ejemplo, aparecieron mensajes similares en la Escuela Normal 2, la Técnica Nº 8 de Tolosa y la Escuela Nº 31, lo que derivó en refuerzos de seguridad escolar y reuniones entre autoridades para coordinar medidas preventivas.
Investigación, protocolos y rol de las familias
Frente a este escenario, autoridades educativas y de seguridad trabajan para identificar a los responsables y evitar la propagación de estas amenazas en escuelas, que ya son consideradas delitos por su impacto en el orden público.
Desde las instituciones afectadas se pidió a las familias mantener la calma y acompañar a los estudiantes. Entre las recomendaciones, se destacó la importancia del diálogo, la supervisión, la comunicación institucional y evitar la viralización de mensajes alarmistas.
Además, se impulsan espacios de reflexión en las aulas para abordar el tema desde una perspectiva pedagógica y desalentar este tipo de conductas.
El fenómeno también enciende alertas entre especialistas, que advierten sobre la influencia de contenidos digitales vinculados a la cultura del true crime y su posible impacto en jóvenes, en un contexto donde las redes sociales amplifican rápidamente este tipo de mensajes.