El Tangazo del Fin de Semana: Libertad Lamarque, orgullosa “Diva” en el cine San Martín

diciembre 6, 2020 | Turismo y Cultura

 

Por: Pedro Colombo (Escritor y Periodista)

 

 El día 6 de diciembre de 1940, se presenta LIBERTAD LAMARQUE (1908-2000) en el Cine Teatro San Martin de La Plata, acompañada por su segundo esposo, el pianista Antonio Alfredo Malerba, junto con el violinista Roberto Zerrillo. Se trató de una función con el repertorio habitual de la Lamarque, quién en gran parte del año se dedicó al canto lírico en la Opereta “Tres valses”, de Johann Strauss, adaptada por Pablo Suero y puesta en escena en el Teatro Nacional.

 

Por su aguda voz de soprano, que aunque poco “tanguera” interpretaba con sentimiento y dulzura tanto las obras románticas como dramáticas, ya era una cantante consagrada. Por su talento histriónico, una actriz en pleno ascenso. Hasta el momento había sido primera figura en once películas y el público platense aguardaba su presencia: solo la había visto dos veces: con Pepe Arias en el Coliseo Podestá (1933) y con las guitarras de Centeno, Espumer y Collia en el Select. (1934). 

 

Es de remarcar que en 1935 y por un insostenible vínculo con su primer esposo, el apuntador de teatro Emilio Romero, quién le dio mala vida, intentó suicidarse en Chile, accidente que le generó lesiones, una crisis emocional por la tenencia de su hija y un “parate artístico”. En 1937, retoma las actuaciones.  Desde 1940 hasta 1945, su discografía resalta en los grandes temas: “Después”, “Fruta amarga”, “Maldito Tango”, “Tabaco”, “Tristeza marina”, “Tristezas de la calle Corrientes”, son peldaños sucesivos, reforzados en la escalera a la fama que se eleva con los filmes “Camino de gloria”, “La Casa del Recuerdo”, “Cita en la Frontera”, “Una vez en la vida”, “En el viejo Buenos Aires”, “El fin de la noche” y “La cabalgata del circo”.

 

En el último filme (1945) se produce un hecho que desviará su carrera. Tiene roces con la joven actriz Maria Eva Duarte, a quién le reprocha llegar tarde a los ensayos. La película finaliza, tras interceder Hugo del Carril, amigo de ambas. No obstante, su orgullo y divismo quedan heridos, por lo cual en 1946 decide marcharse a México. Allí se consagrará como “La novia de América”. Esta es otra historia. Más allá de sus reacciones altaneras, La Lamarque fue una gran artista latinoamericana.

 

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