El Gobierno de la provincia de Buenos Aires acelera los preparativos ante la llegada de «El Niño», un fenómeno que, según los principales organismos internacionales, podría tener una intensidad histórica durante el segundo semestre de 2026. En ese marco, el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis, encabezó una nueva reunión del Comité de Gestión del Riesgo y Emergencias (CORE) para coordinar acciones preventivas en todo el territorio bonaerense.
Durante el encuentro participaron autoridades del Ministerio de Infraestructura, organismos provinciales y empresas de servicios públicos con el objetivo de avanzar en la implementación del Plan de Gestión del Riesgo frente al Cambio Climático, una estrategia diseñada para anticipar y mitigar el impacto de lluvias intensas, inundaciones y otros eventos extremos asociados a «El Niño».
“Hoy nos reunimos para seguir trabajando en el Plan de Gestión del Riesgo frente al Cambio Climático ante la inminencia de ‘El Niño’, que va a afectar al país y a la Provincia entre septiembre, octubre y noviembre, y va a ser un fenómeno potente”, aseguró Katopodis.
El ministro explicó que la Provincia ya viene desarrollando tareas preventivas desde hace varios meses.
“Hace meses que venimos trabajando con las áreas y organismos haciendo tareas de prevención en el territorio: limpieza de ríos, arroyos y canalizaciones, levantado de terraplenes, recambio de alcantarillados, puesta a punto de compuertas y bombas”, detalló.
Qué prevé el plan de la Provincia frente a «El Niño»
El plan contempla una serie de medidas destinadas a fortalecer la capacidad de respuesta frente al aumento de los fenómenos meteorológicos extremos que provoca el cambio climático y que podrían intensificarse con «El Niño».
La estrategia se estructura sobre tres ejes principales: el monitoreo hidrometeorológico y la coordinación entre organismos; las acciones de prevención y respuesta inmediata; y la ejecución de obras de infraestructura para reducir el riesgo hídrico.
Entre las herramientas previstas se destacan el Sistema Inteligente de Monitoreo para la Prevención y Análisis del Riesgo Hidrometeorológico (SIMPARH), la Mesa de Riesgo Hídrico y los informes elaborados por la Autoridad del Agua (ADA), que permiten anticipar la evolución de las condiciones climáticas y orientar las intervenciones en el territorio.
En paralelo, se continuará con trabajos de limpieza y mantenimiento de arroyos y canales, reparación de caminos afectados por inundaciones y planes de contingencia para garantizar el abastecimiento de agua potable y energía eléctrica durante emergencias.
Obras para enfrentar un fenómeno climático histórico
El último eje del plan contempla la ejecución de obras estructurales para mejorar la adaptación frente al cambio climático.
Entre ellas se proyectan 135 intervenciones y siete estudios vinculados al drenaje urbano y defensas costeras, además de diez obras hidráulicas regionales destinadas a fortalecer la resiliencia del sector agropecuario frente a inundaciones y sequías.
Katopodis sostuvo que la experiencia de los últimos años obliga a modificar la planificación de la infraestructura pública.
“La experiencia de estos años nos dejó una lección clara: la crisis climática ya no es un pronóstico, es nuestra realidad cotidiana, y la obra pública es la herramienta más concreta que tenemos para enfrentarla”, afirmó.
Y concluyó: “Vamos a seguir coordinando con los intendentes e intendentas para anticiparnos y cuidar a nuestra gente”.