El Ejército Argentino abrió una licitación que llamó la atención incluso dentro del propio ámbito estatal: busca intercambiar toneladas de membrillos por repuestos para reparar una camioneta Chevrolet S10 2010.
El proceso fue publicado en el portal oficial Comprar bajo el nombre “PERMUTA TN DE MEMBRILLO POR REPUESTOS PARA CAMIONETA CHEVROLET S10 2.8 TDI STD 4X4 MODELO 2010 – ECN”. Se trata de una licitación privada de urgencia, iniciada en febrero, con apertura de ofertas prevista para el 27 de mayo.
La particularidad del mecanismo es que no se pagará en dinero, sino que se adjudicará al oferente que acepte la menor cantidad de membrillos a cambio de los repuestos requeridos.
Cómo funciona la operación
La fruta proviene de los campos administrados por Remonta y Veterinaria, una dependencia histórica del Ejército dedicada a la producción agropecuaria. Según el pliego, el adjudicatario tendrá:
- 30 días para entregar los repuestos
- 20 días adicionales para retirar los membrillos
El listado incluye 31 piezas mecánicas, entre ellas filtros, semiejes, rótulas, amortiguadores, pastillas de freno y bomba de agua, lo que evidencia un mantenimiento integral del vehículo.
Un mecanismo poco habitual, pero no nuevo
Aunque el caso generó polémica en redes sociales, no es la primera vez que el Ejército recurre a este tipo de operaciones. Según antecedentes oficiales, la fuerza ha realizado permutas similares cuando no logra colocar productos perecederos en el mercado.
Este tipo de operaciones responde, en muchos casos, a limitaciones presupuestarias y a la necesidad de aprovechar recursos propios sin pasar por mecanismos tradicionales de compra.
La difusión del caso desató un fuerte cruce político. El diputado Rodolfo Tailhade cuestionó la medida y apuntó contra el ministro de Defensa Luis Petri, mientras que sectores libertarios salieron a relativizar la polémica recordando antecedentes durante gestiones anteriores, como las de Agustín Rossi y Jorge Taiana.
Detrás de lo llamativo del intercambio, el episodio vuelve a poner sobre la mesa un problema estructural: la falta de financiamiento sostenido en las Fuerzas Armadas.
Incluso, trascendió que el Gobierno analiza mecanismos para reforzar los ingresos del sector, como destinar un porcentaje de futuras ventas o concesiones de bienes del Estado y de activos propios de las fuerzas.
En ese contexto, la postal de “membrillos por repuestos” deja de ser una rareza aislada y pasa a ser una señal concreta de cómo se gestionan recursos en un escenario de restricciones presupuestarias.