La Confederación General del Trabajo (CGT) comenzó a delinear un plan de lucha escalonado frente al avance de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. La estrategia será debatida la próxima semana en una reunión del Consejo Directivo de la central obrera, luego de una serie de encuentros con las principales confederaciones sindicales y las dos CTA. Las medidas de fuerza llegarían recién después de la finalización del Mundial de Fútbol.
El triunvirato que conduce la CGT mantuvo reuniones con representantes de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA), la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y la Confederación Argentina de Trabajadores de Hidrocarburos, Energía, Combustibles, Derivados y Afines (CATHEDA), sectores especialmente afectados por la crisis económica y laboral.
Según trascendió, el objetivo es coordinar una respuesta común ante la reglamentación de la ley de modernización laboral, que acelera la revisión de cientos de convenios colectivos de trabajo y modifica aspectos centrales de las relaciones laborales.
La CGT analiza un plan de lucha escalonado
Tras los encuentros, las organizaciones emitieron un comunicado conjunto en el que advirtieron sobre el «deterioro de las condiciones de trabajo, el retroceso de la actividad económica y el avance sobre derechos históricos del movimiento obrero».
En ese marco, plantearon la necesidad de evitar respuestas aisladas y avanzar en mecanismos de coordinación que desemboquen en un plan de lucha «sostenido, escalonado y con capacidad de involucrar al conjunto de las organizaciones».
El cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, anticipó que la central podría acompañar conflictos sectoriales y luego avanzar hacia una medida de alcance nacional.
Además, la conducción cegetista se reunió con los titulares de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, y de la CTA Autónoma, Hugo «Cachorro» Godoy, con quienes acordó comenzar a construir un plan de acción conjunto.
La reforma laboral acelera la revisión de convenios
Por el momento, la CGT descarta la convocatoria inmediata a un nuevo paro general. Las medidas de carácter nacional quedarían para después del Mundial de Fútbol.
Sin embargo, la preocupación sindical crece por los plazos establecidos en la reglamentación de la ley de modernización laboral. El Gobierno fijó para el 1° de noviembre la entrada en vigencia del Fondo de Asistencia Laboral y otorgó 30 días para iniciar la renegociación de convenios colectivos afectados por el fin de la ultraactividad.
Mientras inicialmente se hablaba de unos 150 convenios alcanzados por la medida, posteriormente el Ministerio de Capital Humano informó que existen 446 convenios vencidos. No obstante, fuentes oficiales señalaron que ya se promovieron cerca de 800 convocatorias que incluyen acuerdos por actividad y también por empresa.
Desde el sindicalismo advierten que el Ejecutivo busca trasladar la negociación al ámbito empresarial, fragmentando las discusiones colectivas y debilitando la capacidad de representación de los gremios.
Preocupación por la pérdida de derechos laborales
Entre los aspectos más cuestionados por la CGT figuran la posibilidad de implementar bancos de horas, que habilitarían jornadas de hasta 12 horas diarias, y la incorporación de esquemas de salario dinámico vinculados a la productividad.
Los dirigentes sindicales sostienen que estas modificaciones implican una pérdida de derechos laborales históricos y una mayor flexibilización en favor de las empresas.
Por otra parte, la conducción cegetista continúa apostando a la vía judicial. La central mantiene presentaciones para que se declare la inconstitucionalidad de distintos artículos de la reforma laboral.
«Hay una gran inseguridad jurídica porque la Justicia todavía no resolvió nuestro planteo. Cualquier empleador que avance corre el riesgo de que después la norma sea declarada inconstitucional», sostuvo Jorge Sola al referirse a la situación actual.
Mientras tanto, la CGT busca consolidar consensos internos y ampliar la coordinación con otras centrales sindicales para enfrentar uno de los cambios laborales más profundos impulsados por el gobierno nacional.