YPF inició una prueba piloto de garrafas de plástico para uso hogareño en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La experiencia, que por el momento alcanza a cinco distribuidoras ubicadas en territorio bonaerense, introduce un cambio significativo en el transporte, el manejo y la seguridad del gas licuado de petróleo (GLP).
Las nuevas garrafas están fabricadas con fibra de vidrio y resinas de alta resistencia, lo que permite reducir el peso en un 65% respecto a las tradicionales de acero. Vacías pesan 7,5 kilos, frente a los 20 kilos de las convencionales, mientras que llenas alcanzan los 21 kilos, en comparación con los 35 kilos habituales.
Más seguridad, menor peso y diseño traslúcido
Uno de los principales diferenciales de las garrafas plásticas es su estructura de material compuesto, capaz de soportar impactos y altas temperaturas, además de ser 100% reciclable. El diseño traslúcido permite visualizar la cantidad de gas disponible, una ventaja práctica para el uso doméstico.
Otro aspecto destacado es la seguridad: estas garrafas no presentan riesgo de explosión en caso de incendio, ya que el material impide la rotura del recipiente aun cuando contiene un líquido presurizado. Además, en invierno no se congelan ni se oxidan, a diferencia de las de acero.
El proyecto se desarrolla en el marco de la desregulación del sector impulsada a mediados de 2025 por el gobierno de Javier Milei, que eliminó los precios de referencia del gas en plena ola de frío y en un contexto de dificultades de abastecimiento. En esta primera etapa, YPF Gas busca evaluar la aceptación del producto en hogares bonaerenses.
Precio, condiciones de acceso y posible expansión
El principal inconveniente señalado es el precio. La nueva garrafa plástica tendrá un valor de 150 mil pesos, muy por encima de las de acero tradicionales.
El esquema comercial prevé que el usuario entregue una garrafa convencional y abone un extra de 71 mil pesos.
Las garrafas cumplen con normas internacionales como ISO 9001, ISO 11119-3 y EN 12245, entre otras certificaciones que garantizan estándares de seguridad y eficiencia. En caso de que la prueba resulte exitosa, YPF analiza ampliar la oferta con formatos de mayor capacidad, incluyendo garrafas de hasta 45 kilos, lo que podría beneficiar especialmente a usuarios de zonas alejadas sin acceso a la red de gas natural.
El GLP es un combustible versátil y de bajo nivel de emisiones. Su combustión completa genera gases más limpios y sin olor, reduce hasta un 67% las emisiones de monóxido de carbono y un 60% las de hidrocarburos no quemados, y no contiene plomo, azufre ni benzopireno, lo que refuerza su perfil ambiental.