El intendente de Pergamino, Javier Martínez, cuestionó la cautelar que prohíbe aplicaciones de agroquímicos a más de mil metros del casco urbano y la calificó como “desproporcionada”, al tiempo que advirtió por su impacto en la producción y el “daño social” que, según afirmó, genera sobre el sector rural.
En diálogo con LU32, el jefe comunal se refirió a la medida vigente desde 2017, que establece una zona de exclusión de entre 1.060 y 1.065 metros para aplicaciones terrestres, con distancias aún mayores para las aéreas.
Impacto productivo y cuestionamientos a la cautelar
Martínez sostuvo que la restricción generó una extensa franja de campo improductivo alrededor de la ciudad y remarcó su impacto económico, especialmente para productores con tierras linderas al casco urbano. “Es una gran porción de campo inutilizada, un perjuicio para la ciudad, cuando creemos que con prácticas responsables, tecnología y controles se puede producir cuidando el ambiente y la salud, como se hace en todo el mundo”, afirmó.
El intendente aseguró que el municipio avanzó en certificaciones y controles vinculados al uso de fitosanitarios, incluyendo normas ISO y convenios con organismos especializados. En ese marco, señaló que Pergamino es uno de los distritos con mayores exigencias de control en cada aplicación. “Controlando cada paso, se podría trabajar con márgenes muchísimo menores”, aseguró.
Debate social, salud y regulación nacional
Además del impacto económico, Martínez advirtió sobre un daño “psicológico y social” asociado a la medida judicial. “Se instaló la idea de que el campo daña y que el productor perjudica al resto de la sociedad, y eso no es real. Esa mirada, impulsada por posiciones ideológicas extremas, nos llevó a parámetros erróneos”, sostuvo.
El jefe comunal también consideró que el tema dejó de formar parte de la agenda cotidiana local. “La gente lo tomó como una medida judicial y no la discute. En su momento pesó más el forcejeo ideológico que el sentido común”, señaló, y agregó que los datos sanitarios oficiales no muestran índices de enfermedades superiores a los de otras ciudades.
Finalmente, planteó la necesidad de avanzar hacia un marco normativo más amplio. “Ojalá se pueda discutir con universidades, técnicos y datos objetivos, pero sin ideología, porque acá la ideología ha hecho mucho daño”, concluyó, al tiempo que reclamó una regulación unificada a nivel nacional sobre el uso de agroquímicos.