El fenómeno El Niño ya comenzó a mostrar sus primeros efectos sobre el este de la Cuenca del Plata y el mayor impacto se registra actualmente sobre el río Uruguay, donde los niveles de agua permanecerán elevados durante los próximos meses. Sin embargo, los especialistas advierten que todavía es imposible determinar con precisión cuál será la magnitud definitiva del evento y si terminará afectando con fuerza a otras regiones como la llanura pampeana, la Mesopotamia o la cuenca del Paraná.
El referente del Instituto Nacional del Agua (INA), Juan Borús, explicó que el comportamiento de El Niño comenzó a estudiarse con mucha mayor profundidad después de las históricas inundaciones de 1982 y 1983.
“Después de lo que pasó en 1982 y 1983 se empezó a estudiar mucho más la corriente de El Niño. Cada determinado período de años se calientan las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, ese calentamiento se traslada hacia las costas sudamericanas y alcanza su máxima magnitud cerca de Navidad. Por eso se lo llama El Niño”, explicó el ingeniero en hidrología aplicada.
Actualmente, ese proceso ya comenzó a reflejarse en el noreste argentino. “El Niño se está manifestando en la costa misionera, correntina y entrerriana. El río Uruguay está teniendo el mayor impacto y tendrá las aguas altas hasta fin de año”, señaló Borús, quien remarcó que la creciente ya empezó a alterar distintas actividades en la región.
“Ya está condicionando la actividad turística. En Paso de los Libres el río superó el nivel de alerta”, ejemplificó.
El especialista sostuvo que, a diferencia de décadas anteriores, hoy existe una mejor preparación para enfrentar este tipo de fenómenos.
“Estamos más preparados. Las provincias y los municipios comenzaron a trabajar mucho mejor en la prevención y los medios de comunicación también están muy afinados. Hoy cualquier información oficial llega de la forma correcta a casi todas las personas”, destacó.
En ese contexto, consideró que la experiencia acumulada permite reducir el impacto de estos episodios. “Creo que tenemos capacidad para que la emergencia no se convierta en desastre”, afirmó.
¿Puede afectar a la provincia de Buenos Aires?
Aunque algunos modelos internacionales ya hablan de un «El Niño súper fuerte», Borús pidió cautela y explicó que todavía existen muchas variables en juego.
“Es muy difícil predecir la magnitud que tendrá el fenómeno. Si se cumple la peor perspectiva, con un calentamiento muy significativo del Pacífico y esa señal llega estable a nuestra región, podemos tener un impacto mayor no sólo sobre el río Uruguay, sino también sobre la llanura pampeana, la alta cuenca del Paraná y la Mesopotamia”, advirtió.
Sin embargo, aclaró que esos escenarios todavía no constituyen un pronóstico. “Eso está sujeto a variables muy dinámicas. Hay que seguirlo con mucha precaución y transmitir únicamente aquello de lo que tenemos certezas”, remarcó.
Para el referente del INA, lo único que hoy puede afirmarse con seguridad es que el río Uruguay será la primera gran cuenca afectada.
“La zona preferencial de impacto ya está definida. Es el tercio este de la Cuenca del Plata, particularmente la cuenca del río Uruguay”, explicó.
No obstante, aclaró que el comportamiento de este evento podría diferenciarse de los anteriores.
“Perfectamente este puede ser distinto. Puede empezar manifestándose sobre la cuenca del Uruguay y después hacerlo sobre la alta cuenca del Paraná, en Brasil”, sostuvo.
Borús indicó además que el calentamiento del océano Pacífico podría alcanzar su máxima intensidad entre fines de octubre y principios de noviembre. Si bien reconoció que “podríamos estar ante uno de los eventos más preocupantes de los últimos años”, insistió en la necesidad de evitar interpretaciones apresuradas.
“No hay que confundir una probabilidad de ocurrencia con un pronóstico”, concluyó.