La polémica por la descalificación de una pieza clave en la última edición de las 24 Horas de la Corvina Negra 2026 sumó un nuevo capítulo tras el comunicado difundido por el pescador Fabián Espíndola, quien anunció el inicio de acciones legales contra el Club Cazadores de Tres Arroyos y cuestionó con dureza el procedimiento que lo dejó sin premio.
El participante, que había capturado una corvina negra que lo ubicaba en el segundo puesto del concurso y le otorgaba una camioneta, denunció un “destrato” por parte de la organización y afirmó que buscará recuperar “judicialmente” el reconocimiento deportivo y los premios.
Desclasificación en las 24 horas de la Corvina Negra: Espíndola confirmó acciones judiciales
En su comunicado, el pescador aseguró que actuó en todo momento dentro del reglamento y apuntó directamente contra la conducción del club organizador. «Pongo a consideración del público la única verdad de lo sucedido, y de la pésima y caprichosa actuación de los directivos del Club de Cazadores de Tres Arroyos», expresó.
Espíndola relató que durante la competencia logró “la pieza más importante del concurso”, una corvina negra que lo ubicaba en el podio: «Actué reglamentariamente, con un equipo permitido. Y una vez acercada la pieza a las rocas, siempre enganchada del anzuelo, un tercero intentó bicherear la importante pieza capturada».
En ese sentido, sostuvo que el reglamento permite la asistencia de terceros y que el copo no llegó a utilizarse para extraer el pez: «No lo necesité porque usé la ola para subirla a las piedras como se ve en el video que circuló en las redes y como mencionan los numerosos testigos presenciales».
El pescador también remarcó que, aun en el caso de haberse usado, ese elemento no está prohibido: «Y en el caso de que sí se hubiera usado el copo —que reitero, no llegó a usarse para sacar la pieza del agua—, no está ello prohibido por el reglamento».
Cuestionamientos al procedimiento y al reglamento
Según su versión, la denuncia en su contra fue comunicada cuando restaba media hora para finalizar el certamen y derivó en una serie de situaciones que calificó como irregulares. «Se sucedieron hechos que están siendo analizados pero que sin dudas generaron un destrato y deshonor, con impedimentos de contacto por largos ratos con las autoridades, silencios, cuestionamientos».
También apuntó a la decisión final de descalificar la pieza: «En el escenario, una descalificación sin explicaciones concretas y con meras remisiones ambiguas al reglamento, abusando de la especulación argumentativa».
Espíndola insistió en que la captura se realizó correctamente y negó haber recibido ayuda indebida: «No hay dudas de que no recibí ayuda para bicherear la pieza más importante del concurso y de mi vida, porque no hizo falta».
Además, explicó que el intento de asistencia se realizó con un “elemento deportivo” para preservar el estado del pez: «Muy sutil, que permite asegurar el ascenso sin romper la línea y conservar el estado de la pieza, para su devolución sana al mar si no daba el peso».
“Recuperaré judicialmente los aplausos robados”
El pescador confirmó que ya avanzó con asesoramiento legal para llevar el caso a la Justicia y reclamar tanto los premios como una reparación. «Ya he instruido a un estudio de abogados penalistas, civiles, societarios y ambientalistas para que le pongan coto al caprichoso accionar de algunas personas del Club Cazadores», afirmó.
Y agregó: «Recuperaré judicialmente los aplausos robados, el trofeo, la remera, el podio, las tapas de los diarios y todo ese folklore soñado por todos los pescadores. Y por supuesto la camioneta y los daños y perjuicios que me ocasionan».
El participante también advirtió que podría impulsar cambios en la normativa del certamen: «No descarto solicitar medidas que obliguen a actualizar el presente y oscuro reglamento en protección de los compañeros pescadores, que solo invita a interpretaciones arcaicas, antojadizas y caprichosas».
El antecedente: la descalificación que cambió el resultado
La controversia se originó luego de que una denuncia formal presentada ante el Club Cazadores modificara el resultado de una de las principales premiaciones de la competencia. La corvina capturada por Espíndola, que ocupaba el segundo puesto y le otorgaba una camioneta, fue invalidada tras el análisis de la organización.
Desde la institución se había argumentado que la utilización de una red para la extracción de la pieza contradecía el reglamento, aunque aclararon que no se trató de un acto de mala fe sino de un error involuntario.
La postura del pescador, sin embargo, se mantiene firme y ahora se traslada al plano judicial, lo que abre un nuevo escenario para uno de los concursos de pesca más importantes del país.