La mortalidad infantil en Argentina aumentó en 2024 por primera vez en más de dos décadas y cortó una tendencia histórica de descenso sostenido. La tasa pasó de 8 a 8,5 muertes por cada mil nacidos vivos, según los datos oficiales del Anuario de Estadísticas Vitales 2024, publicados con demora por el Gobierno nacional.
El incremento representa una suba de 0,5 puntos respecto de 2023 y constituye el incremento más alto desde 2002. Aunque en términos absolutos se registraron menos fallecimientos de menores de un año, el indicador empeoró debido a la fuerte caída de la natalidad.
Caída de nacimientos y aumento de las tasas
Durante 2024 se contabilizaron 413.135 nacimientos, frente a los 460.902 registrados en 2023, lo que implica una reducción interanual de 47 mil nacimientos. En ese contexto, se produjeron 3.513 muertes de niños y niñas menores de un año, frente a las 3.689 del año anterior.
Los especialistas advierten que, de haberse mantenido el nivel de nacimientos, se habrían registrado alrededor de 220 muertes infantiles adicionales. La suba de la tasa, señalan, refleja un deterioro en las condiciones sanitarias y sociales, más allá del descenso demográfico.
Aumentaron las muertes neonatales y la mortalidad materna
El aumento de la mortalidad infantil estuvo impulsado principalmente por el crecimiento de las muertes neonatales, es decir, aquellas que ocurren durante los primeros 28 días de vida. Entre las principales causas se destacan los nacimientos prematuros, que requieren cuidados intensivos, y las malformaciones congénitas, muchas de ellas potencialmente tratables.
En paralelo, también se registró un incremento en la tasa de mortalidad materna, que subió 1,2 puntos y revirtió parte de la mejora lograda tras el pico registrado durante la pandemia. Se trata de un indicador que no alcanzaba niveles similares desde hace más de 15 años y que, según los especialistas, está fuertemente asociado a la falta de controles, infecciones y embarazos no deseados.
Desigualdad territorial y crisis socioeconómica
Solo 9 de las 24 provincias lograron sostener la tendencia descendente en la mortalidad infantil. En las 15 restantes, la tasa aumentó, con incrementos superiores al 10% en cuatro jurisdicciones y mayores al 20% en otras cuatro.
Las tasas más altas se registraron en Corrientes (14), Chaco (11,8) y La Rioja (11,7), muy por encima del promedio nacional. En el otro extremo, la Ciudad de Buenos Aires presentó la tasa más baja, con 4,9 muertes por cada mil nacidos vivos.
Los análisis coinciden en señalar que el deterioro de las condiciones socioeconómicas, la precarización laboral, el aumento del desempleo y las dificultades de acceso al sistema de salud explican buena parte del fenómeno. La disminución de los controles prenatales y el contacto tardío con el sistema sanitario aparecen como factores clave en el aumento de las muertes evitables.