Profesionales de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires avanzan en el estudio de estrategias para mitigar la presencia de microplásticos, un contaminante emergente que ya afecta agua, aire y suelo, con impacto directo en los ecosistemas y la salud humana.
El crecimiento del consumo de productos descartables, sumado a déficits en políticas de reciclaje y concientización, ha derivado en una acumulación sostenida de estas micropartículas en distintos ambientes.
Investigación en arroyos bonaerenses
El trabajo es llevado adelante por especialistas del Centro de Investigaciones en Física e Ingeniería del Centro (CIFICEN) y del Instituto de Física de Materiales Tandil (IFIMAT), quienes desde 2019 analizan el arroyo Langueyú, en Tandil.
Los estudios permitieron identificar la distribución de los microplásticos, sus características —como tamaño, forma y tipo de polímero— y variaciones estacionales. Entre los hallazgos más relevantes, detectaron concentraciones hasta seis veces mayores en invierno respecto de otras estaciones.
El origen: microfibras del lavado doméstico
Uno de los datos más significativos es el origen predominante de la contaminación: las microfibras liberadas durante el lavado de ropa. Estas partículas llegan a los cursos de agua a través de los efluentes de plantas de tratamiento.
La investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Susana Montecinos, señaló que este tipo de residuos representa la principal fuente de microplásticos en arroyos urbanos.
Además, los tamaños detectados —muchas veces cercanos a los 100 micrones— dificultan su visibilidad y aumentan el riesgo ambiental, ya que pueden ser ingeridos por organismos o integrarse a suelos y vegetación.
Dos estrategias en desarrollo
Con financiamiento de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), el equipo trabaja actualmente en dos metodologías para remover microplásticos antes de que ingresen a los cursos de agua:
- Electrocoagulación: un proceso químico que genera compuestos metálicos capaces de agrupar (coagular) las partículas plásticas para que sedimenten y puedan ser extraídas.
- Carbón activado magnetizado: partículas con alta superficie de adsorción que se adhieren a los microplásticos y luego pueden ser retiradas mediante campos magnéticos.
Apuntar a la prevención
El objetivo central de la investigación es intervenir en las plantas de tratamiento de efluentes, evitando que los microplásticos lleguen a los arroyos, donde su remoción resulta mucho más compleja.
Actualmente, los ensayos se encuentran en fase de laboratorio. De obtener resultados positivos, el próximo paso será escalar a pruebas piloto y desarrollar dispositivos aplicables en sistemas reales.
Un desafío ambiental urgente
El avance de este tipo de investigaciones refleja la creciente preocupación por un contaminante invisible pero persistente. La posibilidad de interceptar los microplásticos antes de su dispersión masiva aparece como una de las estrategias más prometedoras para reducir su impacto en los ecosistemas bonaerenses.