Cada vez más ejemplares de ballena Franca Austral se dejan ver cerca de la costa y atraen a turistas y vecinos durante el invierno
Durante años, el avistaje de ballenas fue una experiencia asociada casi exclusivamente a la Patagonia. Sin embargo, en los últimos tiempos, las costas de la provincia de Buenos Aires comenzaron a ofrecer un espectáculo tan inesperado como fascinante: la presencia cada vez más frecuente de ballenas Franca Austral frente a las playas de Miramar y Necochea.
Saltos, soplidos y apariciones a pocos metros de la costa transforman el paisaje marino y convierten a estos destinos en una alternativa ideal para quienes buscan contacto con la naturaleza durante los fines de semana largos y las vacaciones de invierno.
Miramar: una ciudad que convive con los gigantes del mar
En Miramar, la presencia de ballenas dejó de ser una rareza para convertirse en un fenómeno habitual durante los meses más fríos del año. Desde hace más de dos décadas, los registros de ejemplares de ballena Franca Austral aumentaron notablemente, despertando el interés de turistas, científicos y residentes.
La relación de la ciudad con estos mamíferos marinos también tiene una fuerte impronta histórica. El Museo Municipal de Ciencias Naturales conserva el esqueleto de una ballena de 12 metros hallada en 1995, además de restos de otras especies de cetáceos que forman parte del patrimonio científico local.
Desde el área de Turismo destacaron que cada aparición genera una verdadera movilización entre vecinos y visitantes, quienes salen con cámaras y binoculares en busca de la mejor imagen. Incluso algunos aficionados se acercan en kayak para observarlas a una distancia prudente.
Los especialistas sostienen que el incremento de los avistajes podría estar relacionado con una mayor protección de la especie, cambios ambientales y modificaciones en la disponibilidad de alimento.
Ciencia, conservación y turismo responsable
Desde 2013, el Museo de Ciencias Naturales y la Fundación Cethus trabajan de manera conjunta en tareas de observación, registro y concientización sobre la importancia de proteger a estos animales.
Además, Miramar avanza en el desarrollo de corredores y circuitos costeros especialmente diseñados para facilitar el avistaje desde tierra, promoviendo una actividad turística sustentable que combina educación ambiental y recreación.
Necochea suma propuestas para disfrutar del fenómeno
En Necochea y Quequén, la llegada de las ballenas ya forma parte del calendario turístico. Entre mayo y octubre, numerosos ejemplares se acercan a la costa y pueden observarse desde distintos puntos estratégicos.
Con el objetivo de potenciar esta experiencia, la Secretaría de Turismo y Desarrollo Productivo impulsa desde hace tres años el ciclo «Buena Vista», una propuesta que combina observación terrestre, educación ambiental y promoción turística.
La iniciativa incluye préstamos gratuitos de binoculares y la proyección de material audiovisual elaborado por la estación hidrobiológica local para que los visitantes conozcan más sobre la especie y su comportamiento.
Un mirador para conocer a la ballena Franca Austral
Uno de los principales atractivos es el Mirador de la Ballena Franca Austral, ubicado dentro del Parque Miguel Lillo. Allí, los visitantes pueden acceder a información sobre la ruta migratoria de la especie, sus características biológicas y distintos recursos interactivos mediante códigos QR.
La propuesta busca consolidar un modelo de turismo responsable que permita disfrutar del espectáculo natural sin alterar el comportamiento de los animales.
Un fenómeno cada vez más cercano
Lo que antes parecía reservado para destinos del sur argentino hoy puede vivirse en la costa bonaerense. La presencia de ballenas no solo embellece el paisaje, sino que también invita a reflexionar sobre la conservación de los ecosistemas marinos y el impacto de los cambios ambientales.
Miramar y Necochea se consolidan así como escenarios privilegiados para observar a estos gigantes del océano, convirtiendo cada aparición en una experiencia única que combina emoción, conocimiento y respeto por la naturaleza.