Para evitar la cárcel se suicidó el cura acusado de pedofilia Eduardo Lorenzo

El ex capellán del Servicio Penitenciario bonaerense acusado de haber abusado de al menos cinco menores en La Plata y en Berisso se pegó un tiro luego de que la Justicia de La Plata ordenará su detención. El sacerdote se encontraba con licencia y permanecía alojado en las oficinas de Cáritas donde este lunes por la noche se quitó la vida.

Acusado de al menos cinco abusos sexuales contra menores, el sacerdote Eduardo Lorenzo se suicidó de un disparo en el pecho en Cáritas La Plata, ubicado en calle 4, entre 49 y 50. En ese lugar vivía desde hace un tiempo por decisión eclesiástica que decidió otorgarle licencia sin acercamiento a menores por el avance del juicio en su contra.

Su cuerpo del cura “fue encontrado tendido en el suelo, con posibles manchas hemáticas y, a un costado, un arma de fuego”, detalla el parte policial. 

La jueza Marcela Garmendia había librado horas antes una orden de detención contra el sacerdote por los cinco casos de abusos pero un recurso de eximición de prisión presentado por su defensa evitó su arresto. La cámara debía ratificarlo para que el pedido se hiciera efectivo.

“Es un final propiciado por la inercia y la complicidad judicial. Hace más de una semana la jueza Garmendia tenía la pericia que la obligaba a detenerlo”, aseguró el abogado querellante Juan Pablo Gallego que antes había calificado la demora en la detención como un “escándalo”.

El sacerdote está acusado de corrupción de menores y abuso sexual de al menos cinco adolescentes entre 1990 y el 2008 en las iglesias “Inmaculada Madre de Dios” de Gonnet y en la “San José Obrero” de Berisso.

Los cinco hombres que brindaron testimonio ante la fiscal Medina relataron, con mucha angustia a pesar del tiempo transcurrido, un similar modus operandi de parte de Lorenzo para perpetrar los ilícitos. El cura se mostraba muy amistoso con los adolescentes de entre 13 y 15 años que concurrían a la Iglesia para luego abusar de ellos.

La última víctima que se presentó en la fiscalía semanas atrás recordó: “Me pedía que le hiciera masajes en los pies, o en la espalda, en su cama grande y comenzaba a refregarse contra mí”.

Las pericias psicológicas en la Asesoría Pericial de La Plata concluyeron que el sacerdote poseía “una personalidad con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo, con escasa autocrítica y autobservación impregnada de rasgos nacisísticos”.

“Su organización psíquica resulta compleja (…) y una imagen de sí mismo grandilocuente, que encubre una personalidad psicopática perversa de la personalidad”, agregaba.

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