El hecho ocurrió durante una clase de Medicina en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNICEN con sede en Olavarría. La comunidad universitaria repudió los dichos, exigió medidas institucionales y el docente presentó su renuncia.
Un grave episodio de violencia institucional sacudió a la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNICEN, en Olavarría, luego de que un docente amenazara a una estudiante durante una clase de la carrera de Medicina con una frase que remite directamente al accionar represivo de la última dictadura cívico-militar.
Según reconstruyó el Centro de Estudiantes a partir del relato de compañeros que presenciaron la situación, el hecho ocurrió durante una clase de tercer año, cuando una alumna realizó una observación sobre los últimos cambios incorporados en la guía para el tratamiento del asma.
Ante esa intervención, el docente Walter Ressia reaccionó con violencia y expresó: «A esta hay que matarla, cargarla en el baúl de un Falcon verde y tirarla por ahí«.
La frase generó conmoción entre estudiantes y docentes por la gravedad de la referencia a los vehículos utilizados durante el terrorismo de Estado para secuestrar personas durante la última dictadura.
Fuerte repudio de la comunidad universitaria
Desde el Centro de Estudiantes consideraron que se trató de «una amenaza simbólica de enorme gravedad» que remite «de manera directa a las prácticas de secuestro, desaparición forzada y asesinato perpetradas durante la última dictadura cívico-militar».
Además, remarcaron que los dichos estuvieron dirigidos hacia una estudiante mujer, por lo que también constituyen una manifestación de violencia de género que no puede ser naturalizada, especialmente en un contexto marcado por la persistencia de los femicidios.
«No estamos hablando de cualquier expresión: estamos hablando de referencias a la muerte y a la eliminación de una mujer en un contexto social atravesado por violencias que continúan cobrándose vidas», expresaron desde el sector estudiantil.
Asimismo, advirtieron que la universidad pública debe garantizar espacios seguros y libres de violencia, donde los estudiantes puedan desarrollarse «con libertad y sin miedo».
La Facultad repudió el hecho y tomó medidas
Tras conocerse lo sucedido, la Facultad de Ciencias de la Salud emitió una resolución en la que manifestó su «más enérgico repudio» ante los hechos de violencia ocurridos durante la clase.
La unidad académica informó que las autoridades intervinieron de forma inmediata y que el Consejo Académico aprobó la Resolución N° 51/26, mediante la cual se dispusieron una serie de acciones concretas.
Entre ellas, se resolvió expresar el repudio institucional formal, incorporar los pronunciamientos de los distintos claustros como antecedente y solicitar que los antecedentes del caso queden registrados en el legajo del docente para que sean considerados en futuros procesos de designación dentro de la UNCPBA.
Además, se impulsarán instancias de formación en perspectiva de género, derechos humanos, memoria, verdad y justicia destinadas a toda la comunidad universitaria.
La Facultad confirmó también que el docente involucrado presentó su renuncia, aunque aclaró que «ninguna renuncia puede sustituir la responsabilidad colectiva de nombrar la violencia, rechazarla y actuar para que no vuelva a repetirse».
«A 50 años del Golpe de Estado, y a días de una nueva movilización bajo la consigna Ni Una Menos, reafirmamos nuestro compromiso con una universidad pública libre de violencias, inclusiva y comprometida con los principios de Memoria, Verdad y Justicia«, señalaron desde la institución.
Reclaman que la renuncia no cierre el caso
En tanto, el Claustro Nodocente también expresó su repudio a las expresiones atribuidas al docente al considerar que resultan incompatibles con los principios de respeto e igualdad que deben regir en el ámbito universitario.
Desde ese sector sostuvieron que la eventual renuncia «no constituye una respuesta suficiente frente a la gravedad de los hechos» y reclamaron que las actuaciones queden formalmente asentadas para generar antecedentes institucionales claros.
Para los distintos sectores de la comunidad educativa, lo ocurrido obliga a profundizar las herramientas de prevención y abordaje de situaciones de violencia institucional y violencia de género, además de fortalecer una cultura universitaria basada en el respeto, la convivencia democrática y la defensa irrestricta de los derechos humanos.