La “Ruta de Darwin”: en Bahía comenzó una muestra itinerante sobre el paso del biólogo por la Provincia

Esta mañana quedó formalmente inaugurada la muestra “Ruta Darwin” en el Museo de Ciencias de Bahía Blanca. Se trata de una exhibición itinerante que destaca el paso del biólogo Charles Darwin por Punta Alta y su importancia central en la elaboración de la Teoría de la Evolución de las Especies.

A los 22 años, el joven científico llegó a la Argentina en el viaje de la embarcación llamada Beagle, comandada por Robert Fitz Roy. Permaneció aquí desde 1832 hasta 1834. Su estadía en la Provincia fue clave para la elaboración de su teoría de la evolución.

Esta exposición aborda la vida de Charles Darwin desde una perspectiva histórica, cultural y científica. Tiene como objetivo reconocer su legado y el impacto en sus contemporáneos, destacar el paso del naturalista por la Provincia de Buenos Aires, y generar un espacio de interacción y construcción colectiva del conocimiento.

La muestra que recorrerá en los principales museos bonaerenses, se inauguró hoy en el Museo de Ciencias de Bahía Blanca, Castelli 3702, Parque de la Ciudad y estará abierta hasta el 30 de ese mes; los días de semana de 8:30 a 11:30 h. y de 13:30 a 16:30 h. recibe a estudiantes de las escuelas en visitas guiadas y los domingos de 14 a 18 h. abre para la visita de las familias y el público en general.

Ruta Darwin en Bahía Blanca es producto del trabajo conjunto entre el MCTI con el Museo de Ciencias y el Municipio de Bahía Blanca. Y más de 25 instituciones, equipos de investigación de la Comisión de Investigaciones Científicas, CONICET, museos y organismos dedicados a la divulgación de la ciencia que colaboraron en la realización de la muestra.

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La importancia de la estadía de Darwin en Punta Alta y en Pehuen Có

El 22 de septiembre de 1832 en Punta Alta comenzó a delinearse la aventura intelectual que llevaría a la formulación, veinte años después, de la Teoría de la Evolución.

Autoridades científicas internacionales coinciden actualmente en señalar que Punta Alta posee igual o mayor importancia que las islas Galápagos en la formulación de la Teoría de la Evolución.

Según escribió el bisnieto y biógrafo del naturalista, Richard Darwin Keynes, el 22 de septiembre de 1832 fue un día memorable para la biología, ya que señala la primera de las múltiples evidencias que llevarán a Darwin a cuestionar la doctrina de la inmutabilidad de las especies. (Darwin Keynes, Richard (Ed): Charles Darwin’s Beagle diary, Cambridge, Cambridge University Press, 1988, p. 99)

También David Quammen, escritor estadounidense de libros de ciencia y exploración y colaborador de la National Geography, expresó:

“Los estudiosos siguen discutiendo la importancia de esas criaturas extintas y vivientes de Argentina, especialmente los perezosos arborícolas, los armadillos y los ñandúes.  (…) El más contundente de estos comentarios, en mi opinión, es uno colocado de manera tan manifiesta que suele pasar inadvertido. Comprende las dos primeras frases de El Origen de las Especies, que inician el libro con una nota nostálgica. Dice así: Cuando me encontraba a bordo del HSM Beagle, como naturalista, estaba muy impresionado con ciertos hechos de la distribución de los habitantes de América del Sur y de las relaciones geológicas entre los habitantes presentes y pasados de ese continente. Me parece que estos hechos arrojan alguna luz sobre el origen de las especies”. (Quammen, David: “Las primeras pistas de Darwin”, en National Geographic, febrero 2009, p. 19).

O Andrew  Norman Wilson, biógrafo británico, colaborador de varios medios de prensa de su país y que escribió en un libro de reciente aparición: “Punta Alta fue una de las más ricas fuentes de descubrimientos paleontológicos para Darwin (…) Sin embargo, aquí, incrustado en las conchas de Punta Alta, había una clara evidencia de que un animal muy parecido a un caballo europeo moderno había habitado una vez la Patagonia. Además, el parecido que estos fósiles tenían con sus equivalentes modernos provocaba inevitables preguntas (…) Era inevitable, cuando él trajo todos estos especímenes a casa, que se preguntase: ¿qué pasaría si el  caballo que se veía en forma fosilizada en Argentina no era una especie separada del caballo moderno… sino que fuera su antecesor”? (A. N. Wilson: Charles Darwin: Victorian Mythmaker, Londres, Hachette UK Co., 2017).

Y el propio naturalista, en su autobiografía, escribió:

“Durante el viaje del Beagle, había quedado profundamente impresionado cuando descubrí en la formación Pampeana, grandes animales fósiles cubiertos con caparazón como los actuales armadillos… Era evidente que hechos como estos, y también muchos otros, sólo podían explicarse mediante la suposición de que las especies se modificaban gradualmente; y el tema me obsesionaba” (Darwin, Charles: Autobiografía, Buenos Aires, Continente, 2008, pp. 52-53)

La zona de Punta Alta fue recorrida por el naturalista inglés Charles Darwin, en 1832 y 1833, como parte de expedición del HMS Beagle, encomendada por Gran Bretaña para el estudio de las costas en una travesía alrededor del mundo.

El navío ancló en la bahía Blanca en septiembre de 1832, en el sitio conocido como Punta Ancla. Las dificultades de navegación en el interior de la bahía eran notorias para aquel que no conocía la zona o que careciese de las correspondientes cartas náuticas

Con la idea de realizar una minuciosa exploración y sondeos para fijar la profundidad de las aguas a fin de dejar establecidos los puntos navegables y dirección de los canales, el capitán FitzRoy decidió quedarse en la bahía durante varias semanas, lo que le dio la posibilidad a Charles Darwin de recorrer la zona.

En el siglo XIX, la costa consistía en barrancas que descendían hasta el mar, coronadas por médanos. Uno de ellos, el más alto y visible desde el mar, daba el nombre de Punta Alta al sitio.

Esa mañana, Darwin comenzó a excavar la barranca que se extendía hacia tierra firme, en forma perpendicular al mar.  Ese día y los subsiguientes, desenterró los primeros restos fósiles de vertebrados hallados en su viaje. En su diario de viaje escribió

“22 de septiembre de 1832: Hemos tenido un viaje muy agradable sobre la bahía con el capitán y Sullivan. – Estuvimos en algún momento en Punta Alta a unos 10 millas de la nave; aquí me encontré con algunas rocas. – Estos son las primeras que he visto, y son muy interesantes ya que contienen numerosas conchas y huesos de animales grandes. El día estaba perfectamente tranquilo; el agua calma y el cielo estaban separados indistintamente por la cinta de los bancos de barro: – el conjunto forma una imagen muy poco pintoresca. – Es una lástima que ese tiempo despejado, brillante deba desperdiciarse en una comarca, donde no se aprecian ni la mitad de sus encantos. – Subimos a bordo justo a tiempo para escapar de una pesada tormenta y la lluvia” Y al día siguiente, anotó:

“Domingo 23 de septiembre: Caminé a Punta Alta  donde antes ví fósiles; Y para mi gran alegría he encontrado la cabeza de un animal grande, incrustado en una roca blanda. – Me llevó casi 3 horas para llegar a cabo: Por lo que yo soy capaz de juzgar, que está vinculado al rinoceronte. – No lo subí a bordo sino hasta algunas horas después, cuando ya era de noche” (Darwin Keynes, Richard (Ed): Charles Darwin’s Beagle diary, Cambridge, Cambridge University Press, 1988 , p. 95)

La importancia del sitio para el entonces joven Darwin lo marca el hecho que lo excavó repetidas veces: el 23 y 25 de septiembre y el 8 y el 16 de octubre. Al año siguiente, aprovechando su retorno a la zona, volvió obsesivamente a la barranca a proseguir su exploración, en sucesivos días de agosto de 1833 (Izarra, Luciano: “Darwin en Punta Alta, primer hito de su teoría”, en Todo es Historia, N° 507, Buenos Aires, octubre de 2009, p.14)

A Darwin particularmente le interesaban los hallazgos fósiles. Ellos comenzaron a dar por tierra la idea del fijismo de las especies y comenzaron a mostrar con evidencia incontrastable que las especies cambiaban y mutaban a lo largo del tiempo.

Darwin también estuvo en otras zonas lindantes que constituyen lo que hoy es el partido de Coronel Rosales. El 1º de octubre de 1832 el Beagle comenzó a hacer diferentes marcaciones en tierra para facilitar el acceso a la bahía. Para eso estuvo anclado entre Punta Alta y Monte Hermoso. Se debe aclarar que el topónimo Monte Hermoso no hace referencia a la ciudad balnearia homónima, sino al paraje conocido actualmente como Barrancas de Monte Hermoso, Farola Monte Hermoso o simplemente Las Rocas, que se encuentra a nueve kilómetros al oeste de Pehuén Co, dentro del partido de Coronel Rosales. En esas playas, Darwin también recogió numerosos fósiles.

 

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