La mano en la “caja chica”: Investigan a funcionarios de Olavarría por usar plata municipal para gastos personales

Un informe preliminar del Tribunal de Cuentas puso la lupa en los gastos de la “caja chica” ante la falta de respuesta a recurrentes pedidos de informes presentados por la oposición en el Concejo Deliberante. Fue así que el organismo bonaerense encargado de controlar las erogaciones de los municipios encontró compras injustificadas en panadería, whisky y combustible.

Un whisky Johnny Walker, comida para perro marca Pedigree, pizzas y biscochos de la panadería más afamada de Olavarría fueron algunos de las compras que funcionarios municipales pagaron con la “caja chica” que debe estar reservada para urgencias propias de la gestión.

Según pudo averiguar TODO PROVINCIAL, las sospechas de esta maniobra fraudulenta se iniciaron a partir de testimonios de comerciantes locales que veían como funcionarios comunales hacían compras personales y pedían factura a nombre de la Municipalidad.

Los fondos públicos pueden utilizarse solventar algunos gastos durante actividades oficiales pero el procedimiento indica que debe hacerse a través de los proveedores inscriptos con transacciones que quedan registradas en el sistema RAFAM.  Sin embargo, la sospecha es que los funcionarios del joven Galli hacían uso y abuso de la “caja chica” porque el dinero público era utilizado para cuestiones personales.

El Tribunal le solicitó a la comuna “el envío de las explicaciones y antecedentes que demuestren la finalidad pública de los gastos cuestionados (para el caso de los gastos en combustibles, también se deberá indicar el vehículo oficial utilizado, acompañando las constancias que demuestren que los mismos pertenecen a la flota municipal) o, en caso contrario, la documentación que permita verificar el reingreso de los fondos cuestionados a las arcas municipales”.

“Es lógico que ante la llegada de un ministro nacional se lo invite a comer y se pague con dinero de la Municipalidad. Pero los gastos encontrados en Olavarría parecen condecirse con compras cotidianas de tipo personal. A pesar de tratarse de poco dinero, esta maniobra desnuda una forma de administrar con funcionarios que no distinguen entre lo público y lo privado”, aseguró a este portal un dirigente de la oposición y agregó: “La falta es doble, de tipo administrativo y también por malversación de fondos públicos”.

Incluso se investiga si hasta el propio intendente, Ezequiel Galli, utilizó el mismo mecanismo para pagar a un escribano público la certificación de la constitución de una sociedad de tipo privada dedicada a la cría de ganado bovino entre el jefe comunal y su secretario de Hacienda, Gastón Acosta.

El escándalo recién comienza porque en los próximos días se conocerán al detalle los gastos de caja chica de cada una de las áreas por lo que se sabrá cuáles fueron los principales funcionarios implicados.

Por otra parte, el Tribunal de Cuentas investiga una serie de obras otorgadas en licitaciones que tuvieron un único oferente y que incluso fueron desaprobadas por el Concejo Deliberante local

 

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