G5: “quiero hacer algo que deje un legado, que tenga un impacto cultural trascendental”

noviembre 3, 2021 | Turismo y Cultura

Tomas Cruz

Por: Tomas Cruz

Gabriel es un freestyler que con tan sólo 16 años está pisando fuerte en el under argentino. Se ubica décimo en el ranking de ascenso a la FMS a pesar de no haber participado de la Red Bull nacional del pasado sábado.

Amante de la filosofía y la poesía, la joven promesa utiliza sus conocimientos como recursos retóricos en las batallas. También compone música, aunque de momento no sea su objetivo principal. Con un sosiego propio de un experimentado, G5 no se desespera por tener repercusión en el ambiente, aunque le gustaría dejar una huella a futuro. El freestyle es su vida, y prefiere tomarlo como una expresión artística en donde muestra su energía y su personalidad. Jugosa entrevista para los fanáticos del Freestyle en “Entre Freestyles” en Todo Provincial.

 

 

 

¿Te ves en la próxima FMS?

Obviamente a uno se le va cruzando la idea de estar en FMS, más que idea es una ilusión. No hablo por mí, sino por todos los competidores, todos ganamos una compe y al día siguiente queremos salir a pelear el ascenso así como perdemos en octavos y nos frustramos.

Eso es un poco el freestyle, muy adrenalínico, muy enérgico, tenés que tener la cabeza muy centrada para decir “el año que viene voy a ascender a FMS” porque requiere un compromiso temporal y mental que capaz uno no logra hacer a pesar de estar dispuesto.

De eso a veces no se habla pero el freestyle tiene un componente psicológico muy fuerte, no sé si estoy dispuesto a dejar todo por ese sacrificio que conlleva el ascenso.

Mi posición al respecto es que me veo en algún momento en FMS en cuanto a capacidad, ganas y nivel, pero no me veo desviviéndome por el ascenso. Si se da y fluye naturalmente, el esfuerzo de mi parte lo voy a hacer, claro está.

¿Estás teniendo que dejar cosas de lado por el freestyle?

Sí, por supuesto, todo el tiempo. El freestyle es algo que, más allá de querer desarrollarlo profesionalmente o no, cuando se convierte en tu día a día se adapta a tu rutina y te consume una cantidad de tiempo bárbara.

Obviamente yo disfruto mucho competir, me gusta tanto competir que no podría no hacerlo, entonces ya estoy muy adentro del circuito, muy atento, pendiente.

Por ejemplo, el día de la madre estaba a 600 kilómetros de mi casa, celebrando con amigos y compañeros porque había salido campeón de una nacional por primera vez en mi vida, pero esa realidad se transforma cuando a las 7 de la mañana estoy llegando de Retiro a mi casa súper cansado para poder saludar a mi vieja.

Ni hablar de juntadas con amigos, cumpleaños, reuniones, cosas a las que no podés asistir. Tal vez también cosas que me perdí por haber entrado muy de chico, hoy no te lo sabría decir porque lo estoy transitando; la adolescencia, esa etapa en donde uno experimenta cosas, yo la estoy atravesando mientras descubro el freestyle.

No sé cuánto tiempo me consume, pero no estoy un segundo sin acordarme. Si estoy seis días sin rapear, cuando me levanto y me miro al espejo me acuerdo que además de Gabriel soy G5, entonces ya está presente en mi vida; vivo por y para el rap.

 

“A veces no se habla del tema, pero el freestyle tiene un componente psicológico muy fuerte”

 

Tenés sólo 16 años, ¿qué pasa por ejemplo con la escuela?

Es una cuestión de estar integrado a mi rutina. Por ahí cuando estoy yendo al colegio miro el celu y veo que hay una compe el sábado en tal lado, el domingo en otro, el mes que viene otra competencia. Estoy pensando todo el día en eso, y cuando estoy solo en mi casa me pongo a ver batallas.

¿Te dicen algo referido a las competencias tus compañeros y profesores?

Sí, curiosamente me ha pasado que muchos de mis profesores me dijeron “me enteré que tenés esta vida aparte del colegio, mis hijos te conocen”.

Si me está yendo mal en alguna materia me preguntan si esta otra vida me influye, cómo podemos hacer para solucionarlo. Por suerte son comprensivos en ese sentido. Y compañeros también, en el secundario hay mucha juventud, muchos a los que les gustan las batallas de freestyle.

La mayoría del estudiantado de mi colegio tiene una idea al menos de quién soy. Es flashero que un espacio tan rutinario como ese también tenga incluido al freestyle, el único lugar donde no aparece es en mi casa porque mi vieja no se me pone a hablar de rap.

 

¿Cómo manejás el hecho de ir haciéndote conocido en el circuito a tan corta edad?

No me afecta tanto, no me como la cabeza porque sé que no puedo hacer nada al respecto, pero en cuanto a los seguidores y demás mucho no me interesa, no me preocupo tanto por las redes sociales.

Si tengo un buen rendimiento en una compe y me empiezan a seguir bienvenido sea, y si un buen desempeño pasa desapercibido a lo mejor no me mato por difundirlo aunque también es válido hacerlo, simplemente no lo hago porque no me nace, mi objetivo artístico no es el de la llegada masiva sino el de la llegada trascendental, que me escuchen cinco personas pero que a esos cinco les llegue lo que digo.

“Si queremos hacer evolucionar al freestyle tenemos que preocuparnos por algo que nos ayude a todos”

¿Qué opinión tenés sobre los comentarios malintencionados hacia los freestylers en redes sociales?

Los twitteros por ejemplo son medio gente de mierda, por mí que se vayan todos a cagar. Al principio respondía todo, me peleaba con la gente, porque con el reconocimiento también llega el hate.

Quiero creer que no soy una persona odiable, pero de repente fue como “bienvenido a twitter, te odio”, y yo respondía bardeando también. Ahora que me gané el odio de algunos orgullosamente por responder, otros que antes me odiaban ahora me respetan.

Para mí hoy es más gracioso porque no respondo y me chupa más un huevo, si yo en las plazas jamás tuve un problema con nadie, nunca me dijeron nada.

Entonces entendí cuál era mi lugar en las redes sociales, elegí el lado de opinar lo más sincero que pueda y si encima eso hace enojar a gente, es más factible que dé mi opinión.

También me cruzo con gente muy piola que desde el minuto cero me bancaron. Por otro lado, me tiene sin cuidado lo que opinen de mí dentro de la masividad de las redes sociales siempre y cuando los que son cercanos a mí tengan una opinión acertada.


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¿Cuándo empezaste a competir en batallas de freestyle?

Empecé a fines de 2016 porque a fines de 2015 habré visto la primera batalla, arranqué con 10, 11 años. La primera compe que fui a ver fue la Irlanda y después el Quinto Escalón.

Iba con mi hermana, o con algún amigo del barrio más grande, pero a la primera fui solo porque era en una plaza que estaba a media cuadra de mi casa.

¿Aspirás a vivir del freestyle?

Me gustaría vivir del arte que produzco, ya sea musicalmente o competitivamente, creo que las batallas también son un tipo de arte. La posibilidad que sea más cercana el día que necesite empezar a generar ingresos fijos. Por ahora son las batallas, el día de mañana se verá.

 

Respecto a las batallas: ¿son arte o deporte?

Las batallas deberían vincularse siempre al arte, pero hoy están más vinculadas al deporte. Desde la era profesional del freestyle se vivió así, cuando se dice que antes era distinto es mentira, con la profesionalización todo es medio cirquero, espectacular, deportivo.

No existe profesionalización sin este proceso de cambio y de adaptación. Me gustaría que conserve una esencia más artística, pero es más cómodo adaptarse a las reglas del juego y jugarlo.

A mí me gusta más pero por ahí no es el cambio que necesita el freestyle, sería egoísta afirmar eso porque a mí puede favorecerme algo pero a mis pares no, y si queremos hacer evolucionar al freestyle tenemos que preocuparnos por algo que nos ayude a todos, y esta faceta deportiva de la escena es la que abarca a más público.

Sí puedo decir que me gustaría en todo caso que el deporte empiece a contemplar la faceta artística de los freestylers, y eso es a lo que apunto yo rapeando a mi manera.


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¿Qué buscás transmitir con tu arte?

Yo busco los conceptos metafóricos y filosóficos, me gusta mucho la poesía, la filosofía. Me gustaría que se empiece a valorar la complejidad en la composición de una rima, que se deje de premiar algo básico por ser más comprensible, porque eso da lugar a raperos con muy buenas ideas pero que pecan de básicos para ser forzosamente entendibles o los que no se preocupan tanto por la recepción del público mientras que el producto auditivo sea fuerte y rico en variedad.

Entonces estaría buenísimo si se pudiera valorar el contenido de la rima junto con la complejidad, pero es muy complicado, porque si querés valorar la complejidad de la composición de la rima tenés que hacer un formato FMS donde hay una cantidad de tiempo, de formatos, de pautas para seguir.

“No me da miedo pasar desapercibido, pero quiero hacer algo que deje un linaje, un legado, que tenga un impacto cultural trascendental”

¿Qué cosas conservás de la niñez siendo ya un competidor profesional?

La inexperiencia y los nervios que sigo teniendo como la primera vez que me subí a batallar. Yo salgo de competir contra Pepito y me tiembla la mano todavía. Tengo la misma pasión de siempre y ese es mi motor, creo que por eso conservo esa inocencia de la niñez pensando que competir lo es todo, cuando en realidad viéndolo como adulto por la cantidad de años que llevo en esto me doy cuenta de lo complejo que es el freestyle

 

¿Qué representa el freestyle en vos?

Es prácticamente mi vida. Le dediqué mis años de crecimiento, desde que empecé a competir se me despertó un hambre y una ambición difíciles de explicar.

Siempre fui muy tímido y pesimista, me cuesta asimilar que algunas cosas pueden salir bien y por eso las dejo pasar por la inseguridad de mandarme; todo eso me pasó hasta que conocí el freestyle.

Siento que puedo ser muy bueno. Cuando toco fondo en mi vida personal o tengo situaciones que me patean el estado de ánimo y gano una compe me siento Jordan en The Last Dance.

Es muy adictivo, cuando estoy dos semanas sin competir me empiezo a agobiar, me quiero medir contra Aczino.

El freestyle representa mi energía y mi personalidad, si me conocés de las batallas quizás me conozcas más que mucha gente.

Es algo de lo que me alimento, de lo que aprendo y a lo que intento darle mucho. No tengo otra cosa en la cabeza que no sea aportarle a la cultura en general.

No me da miedo pasar desapercibido, pero quiero hacer algo que deje un linaje, un legado, que tenga un impacto cultural trascendental.-

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