El Tangazo del Fin de Semana: sainetes de Vaccarezza y Romero en el Teatro Coliseo Podestá

septiembre 4, 2021 | Turismo y Cultura

Pedro Colombo. Escritor y Periodista.

Habitualmente menospreciado como género chico, de limitado carácter costumbrista y para los críticos “populachero”, el teatral SAINETE (originado en España, “acriollado” y “aporteñado” en la Argentina) tuvo una importancia significativa para la integración social del país entre los sectores criollos y los inmigrantes de entresiglos XIX y XX.

Por si alguna duda quedase, nos permitimos reproducir la opinión de Tulio Carella, en su antología del
género: “La síntesis obligada del teatro breve –dice- descarta el empalago retórico, la superflua palabrería. En poco tiempo conquista los seis elementos que reclama Aristóteles: fábula, caracteres, lenguaje, pensamiento, composición y música; los armoniza sin que aparezcan como añadidos contingentes, sino como necesidades intrínsecas de la pieza. Lo cual significa que el género muchas veces llego a la perfección”. Carella se basa en los éxitos inolvidables del período (1910/1930 ap.)


EL SAINETE Y EL TANGO

Valga lo expresado, para retrotraernos al 4 de setiembre de 1923, cuando en el Teatro Coliseo Podestá, de La Plata son representados dos sainetes: “El Taita del Triunvirato”, de Alberto Vaccarezza (Aurelia Podestá canta “La Mascotita” y “Patotero, Rey del bailongo”, de Manuel Romero (Alberto Gómez canta “Nubes de humo”).

Por entonces el sainete y el tango se habían entrelazado fuertemente. Esas “pinturas” en un acto de las costumbres de la vida en los conventillos, agregando al humorismo de sus arquetipos actorales un conflicto sentimental y hasta una acción trágica, adquiere “sello porteño” cuando decrece la influencia “criollista” de los Hermanos Podestá y Pascual Carcavallo compra el Teatro Nacional, transformándolo en la Catedral del género chico.

“Mi noche triste”, tango estrenado por Carlos Gardel (1917) y luego cantado por Manolita Poli con Roberto Firpo en “Los dientes de perro” (1918) sainete de Alberto Weisbach y José González Castillo, inauguró la costumbre de cantar tangos en las obras teatrales.

El crecimiento se da con las obras de Carlos M. Pacheco, Alberto Navión, Pedro Pico, Alberto Vaccarezza, José González Castillo y Armando Discépolo, entre otros. Fue determinante, para plasmar esta suerte de sociología capaz de “hacer llorar de risa”, el surgimiento de actores argentinos, como Luis Arata, Luis Vittone, Segundo Pomar, Olinda Bozán y muchos otros.

Se fue quemando el sainete luego de los años ´30, aunque sus atrevidos enroques atraen -de vez en cuando -a los actores y compañías de la actualidad.


Música y escena

“El Conventillo de la paloma” (1929). De Alberto Vaccareza. Adaptación Teatral del Grupo Valor Arte. Muy bueno.


(“La mascotita”, canta Carlos Gardel . Félix Scolatti Almeyda – Jorge Luque Lobos – grabada año 1922)


(Carlos Gardel canta “El carrerito”, obra estrenada en un sainete de Vaccarezza)


(“Patotero sentimental”. Orquesta Lorenzo Barbero. Canta Osvaldo Brizuela – Año 1950)


(“Nubes de humo”, canta Jorge Durán con Orquesta Carlos Di Sarli)

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1 Comment

  1. Carlos

    Muy buena nota, con elementos que permiten conocer mejor una modalidad artística generalmente menospreciada.

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