El Tangazo del Fin de Semana: La persistente “calesita” de Alfredo De Angelis

Por: Pedro Colombo (Escritor y Periodista)

 

El día 5 de setiembre de 1957, la Orquesta de Alfredo De Angelis lleva al disco “Cantando”, (tango de la platense Mercedes Simone, compuesto en 1931), con el dúo vocal de Carlos Dante y Oscar Larroca (Sello Odeón 52236 – B 22465).  

Fácil es reconocer que el pianista ALFREDO DE ANGELIS (1912-1992) fue uno de los más constantes animadores del tango. Aunque los más exigentes, que adherían a las transformaciones cualitativas del decarismo, no dudaban en definir su estilo como “la calesita”. Es que tenía empecinamiento rítmico, escasa pretensión musical y elemental concepción armónica, girando sus arreglos en torno a un mismo y simple recurso.

Orquesta funcional a los bailarines, tanto dio vueltas “la calesita”, que hasta los mismos carrouseles de las plazas, optaban por aquellas épocas en acompañarse con sus discos.  El piberío ¡A “sacar la sortija”!. Los papás: ¡A bancarse al “Colorado”!. Así llamaban a Alfredo, un pelirrojo nacido en Adrogué, sonando en el pasadiscos mediante alguna placa de ODEÓN 78 RPM. Un De Angelis a quién se confundía como nacido en Bánfield, adonde vivió y se hizo hincha del club albiverde, dedicándole un tema instrumental.   

¿Cómo fue posible que un músico tan monocorde como De Angelis se adentrara en el corazón del público durante tanto tiempo? (1940-1985). José Gobello lo atribuye “al ritmo alegre y juguetón de su Orquesta”. Pienso que tuvo dos factores que “jugaron” a su favor. En principio, a esa sencilla funcionalidad bailable, le agregó una notable intuición para seleccionar prolijamente a los cantores. Floreal Ruiz, Carlos Dante, Julio Martel, Oscar Larroca, Juan Carlos Godoy, Roberto Florio, Roberto Mancini, Lalo Martel y Julián Rosales, entre otros. Con ellos formó dúos “aceitados” y “aceptados”.

En segundo lugar, se reafirmó cuando el 1º de abril de 1946 su Orquesta dio inicio al “Glostora Tango Club” por Radio El Mundo, un programa musical de quince minutos, con público en vivo, que se mantuvo casi 25 años en el aire, siendo De Angelis su médula. Grandes mayorías populares cenaban o se acostaban oyendo esa orquesta.

A mi entender, finalizó como un gran ejemplo del “anacronismo” en que las nuevas generaciones habían colocado al tango. Esas que justamente empezaban a “oír” el término “tango” en el fraseo desgarrado del “Polaco” Goyeneche. No obstante, el muy persistente De Ángelis llegó a grabar cerca de 600 obras, entre las cuales se incluyen las suyas: “Pregonera”, “Pastora”, “Remolino”, “Alelí” y otras.

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