El Tangazo del fin de semana: Francini-Pontier y Margal en los Clubes YPF y Armour

enero 3, 2021 | Cultura, Turismo y Cultura

Por: Pedro Colombo (Escritor y Periodista)
Los habitantes de La Plata, Ensenada y Berisso, encontraron en el tango y otros ritmos bailables, una fuente de integración social entre el cerrado marco de las colectividades y los criollos de nuestra tierra. Si bien los italianos, árabes, griegos, “rusos” y polacos mantenían sus costumbres, en la milonga se abría un mundo para todos. Los bailes masivos, con mayor acercamiento y familiaridad, crecerían desde los años treinta con la multiplicación de los clubes de barrio.
Con acordeones y música ligera precediéndolo, si faltaba un botón para muestra de su espíritu convocante, diremos que el 3 de enero de 1948 se presentaron: en el Club YPF la Orquesta Típica de Francini-Pontier  y en el Club Social y Deportivo Armour, “el cantor de las madres y las novias”, Alberto Margal.
https://www.youtube.com/watch?v=lfrzk3vHVUU
Centenares de familias trabajadoras de la destilería de petróleo, del faeneado en los frigoríficos, la administración púbica y el comercio coparon esas pistas, alegres y bulliciosas. En la ocasión, la Orquesta Francini-Pontier llegó a YPF  con sus cantantes Raúl Berón, muy gardeliano y Roberto Rufino, soltado a la interpretación. Esa noche cantaron a dúo el vals “Primer beso”.
Rufino describió en “Una carta para Italia” el entusiasmo del inmigrante que invitaba al “paesano” a una Argentina generosa,  expresión real del florecimiento de fábricas y conquistas sociales. A  fin de facilitar el regreso de los asistentes se habilitó un tren, que salió a las 4,15 desde la Estación de Ensenada. El baile, iniciado a las 22:00, contó además con la animación de la “Jazz Santa Anita”.
https://www.youtube.com/watch?v=ErLnFXnAxEo
En lo que respecta al “Flaco” Alberto Margal, llegó a Berisso a poco de haber grabado su primer disco: “No hables mal de las mujeres”, que sugería un lineamiento con Agustín Magaldi. Por cierto, era un remedo de la voz sentimental del rosarino y su repertorio: “Nieve”, “Yo tengo una novia”, “La que nunca tuvo novio”… Su apodo – que le abrochó como un moño Jaime Yankelevich- y sus buenas intenciones, le permitieron incursionar en radios porteñas y recibir aplausos en ciudades y pueblos del interior. Había para todos los gustos y el baile ponía una pausa alegre a una cultura del trabajo, como jamás se manifestó en nuestra querida república.
https://www.youtube.com/watch?v=OdtZVGoz9WU

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