Opinión
Dólar y precios por las nubes, Macri no se aguanta más
Publicado
el
Por: Roberto Sáenz
“Fuera del poder, todo es ilusión” Lenin
La corrida contra el peso parece imparable. Al momento de escribir este editorialel dólar se cotiza a $34.50 y nadie sabe a ciencia cierta a cuánto llegará mañana. El día arrancó con un discurso de Macri anunciando un “acuerdo” con el FMI que no era tal; sólo un pedido de adelanto de fondos sin respuesta oficial.
En cuanto abrieron los mercados, el dólar escaló expresando la desconfianzade que el gobierno tenga los fondos suficientes para afrontar los pagos de la deuda. De ahí que crezca el “riesgo país”. Es que nadie puede descartar que si la crisis sigue, no se vaya a una cesación de pagos[1].
Mientras esto pasa en la economía, por abajo se extienden los procesos de lucha. La novedad de las últimas semanas es el ingreso del movimiento estudiantil. Hace años que no se veía un ascenso estudiantil como parece prefigurarse. Los vasos comunicantes entre el movimiento de mujeres y los estudiantes son obvios: un ascenso de la juventud que se expresa en movilizaciones y toma de facultades.
Más en general, la bronca creciente entre los trabajadores,paros como el de los docentes del SUTEBA, el de los docentes universitarios, peleas que se reinician como el Posadas, que continúan como Télam, Tandanor, Río Turbio, el peligro que las luchas se generalicen por abajo, literalmente obligarona las burocracias de la CGT y CTA a convocar separadamente a sendos paros generales para el 24 y 25 de septiembre.
Es verdad que la medida se convoca dándole un tiempo prudencial al gobierno para parar la crisis. Pero aun así, sucoincidencia con la discusiónpresupuestaria (el gobierno tiene hasta el 15 de septiembre para presentar su proyecto de ley), no dejará de meterlepresión a aquéllos que quieran votar a favordel ajuste pactado con el FMI (gobernadores, PJ, Frente Renovador).
El país está en trance de pasar de la crisis económica a la crisis política. Un gobierno que no puede controlar la moneda nacional, pierde atributos de gobernabilidad. Ni hablar de un gobierno como el de Macri que vive en crisis cambiaria permanente desde mayo pasado, aun a pesar de que ha recurrido al FMI (lo que ya significa de por sí una cesión de soberanía).
La crisis del país es global. Así la definimos meses atrás cuando la mayoría de la izquierda afirmaba que “aquí no pasa nada”[2]… Una crisis global que pone sobre la mesa la posibilidad de una salida anticipada de Macri. Todas las direcciones burguesas y burocráticas -¡y en primer lugar los K!-trabajan con la divisa de llegar al 2019: el calendario electoral/institucional debe ser “respetado”.
Los trabajadores, las mujeres y la juventud no pueden esperar más. La tarea principal es echar al gobierno con la movilización abriendo una salida democrática donde sea el pueblo el que decida: una Asamblea Constituyente soberana que refunde el país desde los intereses de los explotados y oprimidos.
Una crisis “auto inducida”
Arranquemos por la crisis económica, base material de los desarrollos. Su causalidad es doble. Por un lado, se trata de una crisis económica en cierto modo “auto inducida”. Macri tomó la economía en un país al que le faltaban divisas, pero que tenía su endeudamiento “saneado” (¡recordemos que los K pagaron 200.000 millones de dólares!).
Para “recrear la confianza de los mercados” se largó a tomar medidas de corte liberal que hicieron las delicias de los capitalistasdesprotegiendo la economía nacional: rebaja delas retenciones al agro y a la industria; liberalización de la compra y venta de dólares; dolarización de las naftas y demás tarifas; pago a los fondos buitre por 10.000 millones de dólares; y un largo etcétera en el mismo sentido.
Los ingresos que perdió el Estado los cubrió con deuda nueva (¡se habla de 100.000 a 150.000 millones de dólares!), supuestamente a costa de un ajuste económicoen regla que por consideraciones políticas y sociales se fue postergando sucesivamente.
Una oleadade “capitales golondrinas” vino al país para ser invertidos en Lebacs y otros instrumentos dando lugar a ganancias siderales. Esto creó una sensación artificial de solvencia; el dólar se fue planchando. El déficit turístico alcanzó los 10.000 millones de dólares anuales. Un déficit similar se produjo en materia automotriz. Los pagos de la deuda externa comenzaron a crecer, lo mismo que la salida de capitales una vez realizadas jugosas ganancias.
Habiéndose impuesto Macri en las elecciones del año pasado, anunció un “reformismo permanente”: el momento de pagar la cuenta parecía llegar. Pero hete aquí que el 14 y 18 de diciembre le estalló en la cara una crisis política y social alrededor de la ley anti-jubilatoria; se abrió una nueva situación política que posteriormente se transformó en corrida contra el peso y que marcó los límites que las relaciones de fuerza le han colocado al gobierno reaccionario.
Sobre esta crisis “auto-inducida”vino a operar la crisis internacional; una crisis internacional anunciada que el gobierno eligió desconocer.
Con la recuperación económica de los EEUU (una recuperación parcial que no resuelve los problemas estructurales), el crecimiento del empleo y de la inflación, vino el aumento de las tasas de interés.
Durante muchos años las tasas en el gigante del norte rozaron el 0%. De ahí que muchos capitales hayan buscado los países emergentes para rentabilizarse. El aumento de las tasas está generando el efecto inverso: el desarme de las posiciones y el retorno hacia el norte[3].
Esta situación ha impactado sobre la cotización de las monedas de los países emergentes,generandodevaluaciones en cadena. Sobre llovido mojado, hace un mes se desató la crisis turca con características semejantes a la Argentina: un país endeudado con déficit de balanza de pagos que agiganta los temores al default.
Pero más allá de Turquía, un elemento clave en la trasmisión de la crisis es obviamente Brasil, el gigante latinoamericano, socio económico privilegiado de nuestro país, que ha visto derrumbar su economía nuevamente conforme la incertidumbre político-electoral aumenta[4].
El deterioro económico internacional es una de las causas de la crisis. Pero su impacto en la Argentina se hamultiplicado debido a losdesaciertos cometidos por el gobierno -cierto que sobre la base de unas relaciones de fuerzas que no ha logrado domesticar, como señalamos arriba-.
Los mecanismos de trasmisión
Los mecanismos de trasmisión de la crisis cambiaria a la economía real son múltiples. El dólar escala porque no hay oferta suficiente que satisfaga la demanda. Sin embargo, no parece que vaya a establecerse un cepo o mecanismo semejante: si alguien quiere dólares puede adquirirlospagándolos en “pesos oro”. Tampoco se esperan–al menos en lo inmediato- mecanismos tipo “corralito” de incautación de depósitos.
Existen sin embargo dos terrenos por intermedio de los cuales ya está operando la trasmisión de la crisis. Uno es la restricción crediticia, lo que anticipa quebrantos generalizados de pequeñas y medianas empresas por cesación de pagos, esto conforme las tasas de interés siguen por la estratosfera; un factor que dará lugar a despidos.
Pero aquí queremos detenernos en un segundo factor:el traslado del dólar a los precios. Más allá de la dolarización histórica de la economía argentina por su debilidad, a Macri no se le ocurrió nada mejor que dolarizar explícitamente algunos precios como las naftas (un precio que se replica por toda la cadena económica), determinados servicios, etcétera. Indirectamente, siempre los empresarios han tratado de mantener el valor de sus productos en dólares: esto es, en términos reales; salvo, claro está, el salario.
Así las cosas, aun cuando no siempre las devaluaciones se trasladan inmediatamente a los precios (tiene importancia también la demanda), si la depreciación de la moneda nacional se espiraliza, comienza a operar un multiplicador: los precios empiezan a remarcarse a cada hora.
Esto es lo que podría ocurrirlos próximos días. Hay economistas ultra-liberales que le dicen al gobierno: “no se preocupen; no quemen reservas que no tienen: dejen que el dólar encuentre su valor de equilibrio”…
Pero aunque esto pareciera que ocurre en el “mundo paralelo” de los mercados, cuando el mecanismo devaluatorio se reitera se llega al pánico de precios:¡ningún bien tiene precio porque lapropia moneda nacional no tiene precio! Por este camino se podría generar una crisis hiperinflacionaria como la que sevivió en 1989.
Señalemos, de paso, que una moneda nacional es una moneda estatizada[5]. El Estado tiene el monopolio del control y la emisión de la moneda. Y siendo ésta entonces, una categoría no solamente económica sino tambiénpolítica, el descontrol de la moneda es una muestra de descontrol político: una crisis de gobernabilidad como la que está abriéndose a estas horas.
Comienza un ascenso
La consecuencia político-social de la crisis en curso, es que parece estar comenzando un ascenso de la lucha de clases. Es decir: una amplia irrupción de vastos sectores de los trabajadores, las mujeres y la juventud[6]. Múltiples actores de clases y sociales se suceden sin solución de continuidad desde comienzos de año.
Una dinámica de relevos. Una situación potencialmente de desborde de las instancias tradicionales. La “historia de relevos” tiene que ver con el ingreso a la lucha de múltiples movimientos. La Argentina está caracterizada por un movimiento de mujeres que tiene una presencia de masas desde el histórico #NiUnaMenos del 2015; dicho movimiento se transformó en un movimiento de masas por el derecho al aborto en los últimos meses.
Pero la astucia de la cosa es que este movimiento de mujeres es básicamente un movimiento de la juventud[7]. Y que este movimiento de la juventud está ahora expresándose como un inédito ascensoestudiantil como hace años no se veía.
Frente a la ridícula propuesta salarial del 15% en cuotas a los docentes universitarios, sumado a lo que se espera sea un presupuesto cero para las universidades el año que viene (una caída del 40% en términos reales), se está viviendoun ascensonacional del movimiento universitario.
Nuestro partido está interviniendo en este proceso desde sus agrupaciones juveniles: ¡Ya Basta!, Tinta Roja e incluso desde Las Rojas. Lo estamos haciendo con la orientación de masificar la pelea, al tiempo que radicalizándola por la vía de las ocupaciones de facultad, del desborde a las autoridades, de la coordinación efectiva de los sectores en lucha, del apoyo al reclamo de los docentes, así como la pelea por el presupuesto ylas reivindicaciones propias del movimiento estudiantil.
Estamos enfrentando la política del kirchnerismo de aguar todo lo posible las cosas, de meter los reclamos porlos carriles institucionales, de desviar todo hacia a la estrategia del “Hay 2019”:una política de contención a la cual corrientes como el PTS le están haciendo el juego en muchos casos.
Asoma el movimiento de trabajadores
Pero no se trata solamente del movimiento de mujeres y estudiantil. El elemento popular podría entrar en escena sila crisis social se profundiza. Y sobre todo,lo que es estratégico: el movimiento obrero, donde crece a pasos agigantados el odio al gobierno.
La clase obrera se recompuso a partir del 2001. No se vive aún una epidemia de despidos. Estructuralmente llega mucho mejor que cuando el Argentinazo. Sin embargo, las condiciones de trabajo son cada vez más brutales, los ritmos aumentan, los aumentos en paritarias fueron vergonzosos y es inevitable que si continúa la crisis,los despidos comiencen a generalizarse.
La bronca con el gobierno es enorme. Es evidente que la CGT tiene señales de esto. Por eso salió, de buenas a primeras, a convocar el paro del 25/09.Y de manera concomitante, la CTA ha convocado un paro general en simultáneo arrancando 12 horas antes. En síntesis:habría paro general el 24 y 25 de septiembre; un paro que debemos esforzarnos por hacer activo, desbordándolo e imponiéndole continuidad.
Desde ya que al convocarlo de aquí a un mes, la burocracia pretende darle margen al gobierno para que pare la crisis y nada se salga de control. Pero sintiendo la presión desde abajo tuvo que salir a ponerle fecha a la medida. Muchos trabajadores seguramente vieron cómo los del Astillero salieron dando muestras de combatividad, lo mismo que amenazó el desborde en otros sectores.
Al ponerle fecha a un nuevo paro general,tratan de canalizar la bronca. Esto es así incluso si no hay garantías que cuando se discuta el presupuesto en el Congreso, las cosas no se vuelvan a desbordar. En todo caso, tratan de comprar tiempo.
De cualquier manera, un desborde podría ocurrir ante cualquier giro de las circunstancias. Las tendencias están latentes por abajo en las universidades, en los colegios con desastres edilicios, en la situación de los docentes de la provincia de Buenos Aires donde la paritaria no se ha cerrado, en los lugares de trabajo más variados.
Parece haber comenzado un ascenso de la lucha de clases; un ascenso donde podría jugarse la suerte del gobierno de Macri.
Bases de una política revolucionaria
En una discusión en la dirección de nuestro partido luego de la negativa del Senado al aborto legal, decíamos que la coyuntura política podía tanto estabilizarse como ir a una“situación revolucionaria” (esto en función de los elementos de desborde que ya se apreciaban semanas atrás).
Como digresión señalemos que una situación revolucionaria es aquella en la que se coloca la caída del gobierno burgués por intermedio de la movilización popular. En su definición más clásica, dicha caída coloca la posibilidad de ser reemplazado por un gobierno de los trabajadores, lo que no es el caso hoy en nuestro país. Sin embargo, esto no menoscaba que la caída de un gobierno burgués por intermedio de la movilización popular lleve las cosas hacia la izquierda; facilita la maduración de los factores objetivos y subjetivos para que la clase trabajadora pueda imponer su salida.
Volviendo a nuestro punto, el segundo escenario aparece hoy más plausible que el primero. La crisis que se vive es global; el gobierno se viene debilitando. Tiene el apoyo del imperialismo y de lo más granado de la patronal (aunque económicamente comienzan a aparecer matices). Y tampoco pueden descartarse zarpazos reaccionarios.
Sin embargo, hay creciente “ruido” en las alturas tanto por la saga de los “cuadernos”, como por las contradicciones que crecen en Cambiemos acerca de cómo enfrentar la crisis.
En este contexto de potencial división por arriba, las relaciones de fuerzas no han sido saldadas. Y si el oficialismo tiene el apoyo social de un sector de las clases medias reaccionarias,e incluso si se expresan elementos ciertos de polarización(ver el cacerolazo de la semana pasada), la base social de Cambiemos parece estar estrechándose: no se aprecia un giro a la derecha en la sociedad.
El gobierno aparece en minoría; una creciente mayoría social pasa a la oposición y la clase obrera está entera. ¿Cuál es la política revolucionaria para esta situación? Hay corrientes como el PTS que parecen moverse con el esquema de que como todavía “no está lista la alternativa”… plantear la salida de Macri sería un error; de ahí que levanten la consigna de Asamblea Constituyente de manera reformista, sin ningún planteo de salida del gobierno.
Pero esta es una idiotez oportunista que escinde los elementos objetivos de los subjetivos. Pierde de vista que solamente en condiciones revolucionarias el “calendario revolucionario”puede desarrollarse, madurar los factores subjetivos: para llegar a Octubre hizo falta la Revolución de Febrero, las jornadas de Junio, Julio, derrotar el golpe de Kornilov, etcétera; que la clase trabajadora hiciera toda una experiencia política de lucha y organización; que sobre la base de dicha experiencia se construyera el partido revolucionario con influencia de masas.
Es imposible anteponer una salida prefabricadaal propio desarrollo de la realidad; desarrollo de la realidad cuyo primer eslabón pasa por la salida anticipada del gobierno de Macri.
Los compañeros afirman que “no sólo se debe cuestionar al gobierno sino también al régimen”. ¡Claro que sí! Pero no hay manera de cuestionar al régimen sino se parte de colocarse en el terreno de derrotar el desvío de todo el proceso al 2019: ¡parecen olvidarse que no hay institución más importante del régimen que el Poder Ejecutivo!No hay manera de plantear una Constituyente revolucionaria sino es sobre la base de cuestionar al gobierno.
No se puede esperar al 2019. Revocatoria del gobierno de Macri. Asamblea Constituyente soberana para refundar el país desde los explotados y oprimidos
El primer eje de toda política revolucionaria pasa hoy por romper la encerrona institucional de esperar al 2019. El ajuste y el acuerdo con el FMI hay que derrotarlos ahora. Y la única manera de derrotarlos es echar al gobierno más allá de que es importante buscar la formulación más adecuada para el diálogo con los más amplios sectores de trabajadores.
En segundo lugar, en la dinámica de la crisis se están cuestionando instituciones clave del régimen político. No estamos aún en un “Que se vayan todos”. Pero se ha profundizado la experiencia de un sector de masas con el Senado, con la Iglesia Católica y con una parte importante de los políticos y el empresariado por cuenta de la corrupción generalizada.
En estas condiciones, está comenzándose a colocar con más plausibilidad la consigna de la Asamblea Constituyente soberana,que es la consigna más democrática que se puede plantear en una circunstancia donde aún impera la democracia burguesa; en el terreno donde a pesar de la presión y la lucha directa en las calles, las masas trabajadoras todavía no han construido organismos de poder y representación propios; cuando la dinámica se juega todavía entre la calle y el palacio, y se piensa en el voto a la hora de la salida general.
Pero aquí viene el tercer elemento central: si el ascenso se profundiza sería un grave error atarse a consignas sindicalistas. Hay que exigirles y denunciar a las direcciones tradicionales; sería equivocado ignorarlas porque son ellas las que dirigen los sectores de masas de los trabajadores.
Sin embargo, junto con la exigencia y la denuncia, hay que alentar tanto el desborde como la construcción de instancias de organización alternativas por abajo: asambleas, coordinaciones, ocupar las fábricas que cierren y/o despidan masivamente, ocupar facultades y universidades; etcétera, todas medidas que apuntan a una acción histórica independiente de los explotados y oprimidos; a un nuevo Argentinazo pero en un escalón superior social y políticamente al del 2001.
Por último pero de una importancia inmensa,se trata de presentarun programa alternativo desde la clase obrera: abajo el ajuste del gobierno y el FMI; aumento de salarios del 40% indexado mensualmente; control popular de los precios; expropiación bajo control obrero de toda empresa que cierre o despida masivamente; expropiación de todos los bienes de los políticos y/o empresas involucradas en casos de corrupción; no al presupuesto del ajuste salvaje del gobierno y el FMI; no al pago de la deuda externa; aborto legal ya; separación de la Iglesia y el Estado; no al presupuesto cero para la educación; duplicación del presupuesto educativo; que el pueblo decida qué hacer con el país; huelga general activa de 36 hs. con continuidad; asambleas por lugar de trabajo y estudio;revocación del mandato de Macri; Asamblea Constituyente soberana para refundar de arriba abajo el país; por un gobierno de los trabajadores y el pueblo.
[1]Una de las críticas de los analistas es que el gobierno no ha presentado un claro cronograma de pagos; que no se conocen los datos ciertos del endeudamiento externo del país.
[2]“La nueva coyuntura abierta por la corrida cambiaria: una crisis global”, 13/05/18, www.socialismo-o-barbarie.org
[3] Vuelo hacia la calidad (Fly to quality) es el nombre que se le da a este proceso.
[4]De un momento a otro Lula será apartado de la elección introduciendo un elemento fraudulento en la misma y dejando al tope de las preferencias al extremo derechista Bolsonaro; los candidatos preferidos de los mercados siguen ranqueando muy abajo en las preferencias.
[5]Desde el momento que el Estado asumió el monopolio de la moneda, y siendo ésta el medio universal de intercambio de las mercancías, quedó claro que la misma es tanto una categoría económica como económico-política (un instrumento de cambio consagrado jurídicamente).
[6]Cuatro meses atrás, cuando hablábamos de la crisis global abierta, señalábamos que todavía las masas no terminaban de intervenir en la crisis; hoy parece estar cambiando esta situación.
[7]Está claro que no decimos esto de manera reduccionista, sino para dar cuenta de los vasos comunicantes existentes.
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¿En serio vamos a permitir que ahora sea el Diego, nuestro Diego, el que manipulado por inteligencia artificial, sea la imagen de un casino en este Mundial de fútbol? ¿Es de verdad o lo soñé? Porque si es de verdad, permítanme que hoy, al menos hoy, me gane el pesimismo ¿Está mal que diga que este mundo, así como está, es un asco?
Por Lic. Débora Blanca*
Sí, está mal, porque mientras escribo este texto estoy escuchando al Indio. Y me vienen las imágenes del amor, de los abrazos, las sonrisas, las lágrimas, los pogos que acompañaron la despedida más poética y bella de la que fui parte entre miles y miles de personas. No, este mundo no es un asco, al menos no todo.
No, bueno está bien, no voy a claudicar, no me va a ganar el pesimismo ni la tristeza, porque sería el triunfo de las pasiones tristes y, con ello, la pérdida de la capacidad de resistir y denunciar ¿Así que el Diego en dicha publicidad de este casino dice: «Acá se juega con pelotas»? ¡Mirá vos, che! ¿Dónde se juega con pelotas, en la cancha o en el casino?
Llevo cinco libros publicados sobre ludopatía y con muchísimos pacientes y familias padeciendo las consecuencias de las apuestas, de modo que me doy el permiso (perdón el atrevimiento) de denunciar el cinismo de esa publicidad. Pelotas se necesitan para jugar dentro de la cancha, no para apostar.
Para apostar no se necesitan pelotas
Pelotas se necesitan para enamorarse y sostener una historia de amor, no para apostar. Pelotas hay que tener para laburar y laburar, no para apostar. Para estudiar con una meta, para cuidar a los amigos, para tener hijos a pesar de las incomodidades. Para dudar, para sentir angustia, para seguir y seguir a pesar de tropezarse con la misma piedra.
Para todo eso se necesitan pelotas. Para apostar no. Juega con pelotas aquel que cuestiona, que cree en lo colectivo, que no permite quedar esclavizado por toda la gama de consumos de los últimos 50 años. Ese tiene pelotas. ¿Para apostar? ¡Naaaaa!, ahí no se necesitan pelotas.
Un gobierno con pelotas restringe publicidades, hace campañas, prohíbe (sí, nombré el verbo peligroso) las publicidades presentes las 24 horas, con deportistas de élite protagonizándolas. Pobre el Diego, que ni le preguntaron, y que sin dudar un minuto me animo a aseverar que hubiera rechazado formar parte de esa horrenda publicidad.
Porque el Diego, nuestro Diego, sabía que las pelotas se necesitan para jugar. No para apostar. Porque el Diego, nuestro Diego, no sólo gritó que la pelota no se mancha, sino que nos anda susurrando, a quienes supimos amarlo, que la pelota no se apuesta.
*Débora Blanca. Licenciada en psicología. Directora de Lazos en Juego. Ig deborablancalj. YouTube Débora Blanca
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Opinión
Lobos, cuna del General Perón y del futuro argentino
Published
10 meses atráson
8 octubre, 2025
Opinión: Luis Gotte
Cada 8 de octubre, la tierra bonaerense de Lobos vuelve a despertar con el eco de una fecha que no pertenece sólo al pasado, sino al porvenir de la Argentina: el nacimiento del Gral. Juan Domingo Perón. Allí, en ese rincón de la provincia de Buenos Ayres, no sólo nació un hombre, sino una forma de entender la Nación, el trabajo y la justicia.
Hoy, a 130 años de aquel acontecimiento, el pueblo trabajador argentino debe mirar hacia adelante con la misma claridad con que el Gral. Perón soñó su Comunidad Organizada. No alcanza con invocar su nombre ni repetir sus consignas: necesitamos un Justicialismo más racional y menos emocional, que no se agote en los recuerdos ni en las pasiones del enfrentamiento, sino que se exprese en la acción concreta de reconstruir el país desde abajo hacia arriba.
La política no puede seguir siendo un escenario de emociones desenfrenadas o discursos vacíos. La política -como enseñó Perón- es organización. Y organizar es pensar, planificar, ejecutar y producir. Por eso, la hora exige volver a poner en marcha los engranajes dormidos de nuestros municipios. Porque cada municipio -por más pequeño que sea- es una célula viva del cuerpo provincial, y si esas células se activan, se multiplica la energía que mueve a la Provincia, y con ella, a la gran rueda de la Patria.
El Gral. Perón nos enseñó que no hay Nación fuerte sin provincias fuertes, y que no hay provincias fuertes sin municipios organizados. Esa es la verdadera doctrina del desarrollo argentino: del pueblo hacia el Estado, del trabajo hacia la justicia, de la producción hacia la soberanía.
Hoy debemos hablar menos de lo que fuimos y más de lo que podemos ser. La producción y la innovación son nuestras nuevas batallas; la ciencia, la tecnología y la capacitación de nuestros trabajadores, nuestras nuevas trincheras. El desafío ya no es resistir: es crear. Crear trabajo, crear conocimiento, crear futuro.
Perón no soñó con una Argentina inmóvil ni nostálgica. Soñó con una Argentina justa, libre y soberana en constante movimiento. Y ese movimiento -que alguna vez fue revolución social- hoy debe ser revolución productiva, educativa y tecnológica.
El tiempo de los lamentos terminó. Es la hora de volver a creer en nosotros, en nuestra gente, en nuestros pueblos. De volver a mirar al vecino y decirle: “Vamos juntos, porque nadie se realiza solo”.
Lobos nos recuerda que el peronismo nació del alma de la provincia, no de los despachos ni de los laboratorios del poder. Nació del campo, del taller, de la Iglesia, del cuartel, del hombre común que soñó con una Patria para todos.
Hoy, en su cuna, levantemos esa bandera otra vez, con la serenidad de quien comprende y la fuerza de quien no se rinde. Porque el mejor homenaje que podemos hacerle a Perón no es repetir sus palabras, sino cumplir sus sueños de unidad y organización, de poner a la Argentina en marcha, desde cada municipio, hacia el destino de grandeza que nos espera.
Luis Gotte
La trinchera bonaerense
Desde la comunidad de Lobos
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Opinión
A 17 meses del gobierno de Milei: balance de una pesadilla democrática
Published
1 año atráson
9 mayo, 2025By
TP
Por: Pablo Micheli (Dirigente Gremial y Político)
Hace 17 meses que Javier Milei asumió la presidencia de la Nación, y para muchxs, este período se convirtió en uno de los más oscuros de la historia democrática argentina —con excepción de las dictaduras militares. La realidad social, política y económica que atravesamos remite más a un régimen autoritario que a una democracia plena: persecución a periodistas, represión a manifestantes, un discurso de odio sistemático y una crisis económica que castiga brutalmente a la mayoría del pueblo.
Milei no solo es responsable de esta debacle, sino que también ha intentado, a través de una maquinaria comunicacional basada en la mentira y el show, cooptar la subjetividad de amplios sectores, en especial de les jóvenes. Lo logró en parte durante las elecciones de 2023, pero su poder simbólico empieza a resquebrajarse. Y como sucede en todo proyecto autoritario, ante el derrumbe, agudiza la ofensiva: insulta, persigue, degrada el debate público y descalifica a quienes pensamos distinto.
Un ejemplo de ello fue su intento de imponer la ley de “Ficha Limpia” en alianza con Mauricio Macri, una maniobra que apuntaba a condicionar la participación política de líderes opositores como Cristina Fernández de Kirchner. Pero el tiro les salió por la culata: su propia situación judicial —como la causa por estafa vinculada al caso Libra que lo involucra a él y a su hermana— los hubiese alcanzado. La ley no avanzó, no solo por su potencial efecto boomerang, sino porque aún quedan legisladores y legisladoras con conciencia social que la frenaron, especialmente desde Unión por la Patria.
Frente a este escenario, ver a figuras como Silvia Lospennato declarar que «ganó la impunidad contra la democracia» no solo es un acto de cinismo, sino una ofensa a la memoria reciente. Durante el gobierno de Cambiemos (2015-2019), se ejecutaron algunos de los actos de corrupción más groseros que recuerde la historia reciente, solo superados —en escala y consecuencias— por el saqueo sistemático que ejecuta hoy La Libertad Avanza junto al PRO.
La deuda de 45.000 millones de dólares tomada por Macri con el FMI es un símbolo de esta estafa: no fue al servicio del pueblo, sino de sus amigos. Ningún argentino o argentina vio el beneficio de ese dinero, y sin embargo hoy lo pagamos con hambre, desempleo y destrucción del tejido social.
Uno de los ejemplos más indignantes del desprecio gubernamental hacia la ciudadanía es el reciente aumento del salario mínimo, vital y móvil: se anunció en cinco tramos, con un total que ni siquiera cubre dos kilos de carne. Un verdadero insulto. Lo mismo ocurre con las jubilaciones, donde además de otorgar aumentos insuficientes, se reprime violentamente a quienes protestan, incluso a sacerdotes y personas mayores.
Este no es el accionar de una democracia plena. Es autoritarismo. Es fascismo. Y la persecución a la prensa, las amenazas a periodistas y el uso grotesco de la imagen pública —como el meme en que Milei se presenta como “león” al saludar al nuevo Papa— refuerzan esa imagen de un gobierno que gobierna para una minoría y ridiculiza al país frente al mundo.
Sin embargo, en este escenario también se abre una posibilidad. Además de movilizarnos pacíficamente, de defender nuestros derechos en la calle, tenemos en el corto plazo una herramienta poderosa: el voto. Este año hay elecciones. Y aunque muchxs diputadxs y senadorxs hayan defraudado, es clave pensar estratégicamente: hay que quitarle poder a este gobierno para frenar la destrucción de la salud pública, la educación, la ciencia, las pymes y la industria nacional.
Una victoria de Leandro Santoro en la Ciudad de Buenos Aires este domingo sería un golpe político importante. Y, si finalmente Cristina Fernández de Kirchner se postula como diputada nacional en la provincia de Buenos Aires, podría encabezar un frente amplio que una a todas las fuerzas del campo popular. Sería una oportunidad histórica para construir una alternativa fuerte y democrática.
El plan económico actual es una tragedia para la mayoría. Solo beneficia a los grandes grupos concentrados, a los especuladores, a los que viven de la bicicleta financiera. No está diseñado para producir, ni para generar empleo, ni para mejorar la vida de las mayorías. El ministro de Economía se comporta como un buitre: va ahora por los ahorros de lxs ciudadanxs, esa reserva construida con esfuerzo para enfrentar una enfermedad o sostener la educación de un hijo o nietx. No hay proyecto de país en esta política. Solo hay rapiña.
Y cuando el presidente afirma que “los trabajadores explotan a los empresarios”, queda claro hasta qué punto se ha invertido el sentido común. Es tiempo de decir basta.
Es tiempo de salir a la calle pacíficamente, de ejercer el derecho constitucional a la protesta y de llenarle las urnas de votos en contra. Porque si este modelo se consolida, vendrán por más: más despidos, más fábricas cerradas, más ajuste, más pobreza. No les interesa el futuro de la Argentina, solo sus negocios.
Hay que frenarlos. Ahora.
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